La liquidez en EE. UU. podría girar y Arthur Hayes ve impulso para Bitcoin y los activos de riesgo
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Un cambio regulatorio que ya entró en vigor en Estados Unidos está reavivando el debate sobre una nueva ola de liquidez en dólares. Arthur Hayes sostiene que el mercado mira demasiado a la próxima presidencia de la Fed, mientras el sistema bancario podría estar ganando margen para expandir balances, absorber más bonos del Tesoro y favorecer a Bitcoin, acciones y oro.
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- Arthur Hayes afirma que la liquidez en dólares podría mejorar por el alivio regulatorio del eSLR aplicado a grandes bancos de EE. UU.
- La Fed mantuvo las tasas en 3,50%–3,75%, pero sigue atrapada entre la inflación ligada al petróleo y la necesidad de apoyar al mercado.
- Si baja la tensión geopolítica, Bitcoin, acciones y oro podrían beneficiarse, aunque por razones distintas.
La posibilidad de que Estados Unidos entre en una nueva fase de expansión de liquidez volvió al centro del debate financiero. Esta vez, no por un anuncio directo de la Reserva Federal, sino por un ajuste regulatorio que podría dar a los grandes bancos más espacio para ampliar sus balances y absorber activos considerados de bajo riesgo, especialmente bonos del Tesoro.
Ese es el eje de la tesis que viene defendiendo Arthur Hayes, quien dijo haberse vuelto más constructivo sobre los activos de riesgo, en particular las criptomonedas. Su planteamiento parte de una idea simple: el mercado sigue demasiado concentrado en quién dirigirá la Fed, cuando parte del giro en liquidez podría estar ocurriendo ya dentro del sistema bancario estadounidense.
Según explicó Hayes, el 1 de abril de 2026 entró en vigor para los bancos comerciales de EE. UU. un cambio vinculado al coeficiente mejorado de apalancamiento suplementario, conocido como eSLR. En su lectura, esta modificación reduce ciertos cargos regulatorios sobre algunos activos en balance y permite a las entidades utilizar más apalancamiento.
El analista señaló que ha investigado más a fondo la situación de la liquidez y que su visión sobre la dirección de la impresión de dinero se ha vuelto más positiva. En declaraciones citadas por BeInCrypto, sostuvo que la pregunta clave es si se crearán más dólares, y que su respuesta es sí.
La impresión de dinero ya no luce como en 2020
Para entender el punto, conviene separar la idea tradicional de “imprimir dinero” del mecanismo real que domina hoy los mercados. En la práctica, la expansión monetaria no siempre implica un programa abrupto de estímulo como el visto durante la pandemia. También puede tomar la forma de mayor creación de crédito, balances bancarios más flexibles, compras de deuda pública o normas que eleven la liquidez disponible en dólares.
Por eso, el ajuste en el eSLR es relevante para los inversionistas. La regla, vigente desde el 1 de abril de 2026, modifica los estándares de apalancamiento aplicados a los bancos más grandes de Estados Unidos. Los reguladores explicaron que el objetivo es evitar que la norma termine desincentivando actividades de bajo riesgo y bajo rendimiento, como la intermediación en el mercado de bonos del Tesoro.
Hayes resumió el efecto de forma directa: el cambio permite a los bancos apalancar más sus balances al reducir los cargos que enfrentan por ciertos tipos de activos que mantienen. Ese detalle no garantiza por sí mismo una oleada instantánea de préstamos ni una expansión masiva del crédito en cuestión de días.
Los bancos aún necesitan demanda suficiente, garantías adecuadas y apetito por el riesgo. Sin embargo, el alivio regulatorio sí les abre margen para mantener más bonos del Tesoro y ampliar sus balances. En un entorno donde la emisión de deuda pública estadounidense sigue siendo elevada, ese espacio adicional puede traducirse en una mejora importante de la liquidez del sistema.
En otras palabras, la tesis es que la expansión monetaria podría aparecer primero a través de la infraestructura del mercado y no necesariamente como un programa de flexibilización cuantitativa anunciado en titulares. Para los operadores, esto importa porque los activos suelen reaccionar antes de que el cambio se vuelva evidente en la comunicación oficial de la Fed.
La Fed sigue atrapada entre inflación y apoyo al mercado
El cuadro, sin embargo, dista de ser lineal. La Reserva Federal no ha dado un giro total hacia una postura moderada. El 29 de abril mantuvo las tasas de interés en el rango de 3,50% a 3,75%, al tiempo que reconoció que los acontecimientos en Medio Oriente aumentaron la incertidumbre económica.
La votación fue inusualmente dividida. Algunos funcionarios se opusieron a un sesgo hacia una política más laxa, dado que el riesgo inflacionario sigue siendo alto. Ese punto es central para entender por qué el mercado sigue tan sensible a cualquier señal relacionada con petróleo, transporte marítimo y tensiones geopolíticas.
La dificultad para la Fed es clara. Por un lado, una inflación impulsada por el petróleo complica los recortes de tasas. Por otro, la necesidad de sostener el funcionamiento del mercado de bonos del Tesoro y una economía que da señales de desaceleración apuntan a una demanda creciente de liquidez y apoyo financiero.
Ese equilibrio inestable es uno de los motivos por los que algunos analistas creen que la liquidez puede llegar por canales menos visibles. Si la Fed no puede relajar de forma agresiva por razones inflacionarias, entonces cambios regulatorios o ajustes operativos dentro del sistema bancario adquieren mucho más peso para explicar el comportamiento de los mercados.
Por qué Kevin Warsh podría importar menos de lo que cree el mercado
Otro aspecto destacado por Hayes es que buena parte de los temores actuales gira en torno a Kevin Warsh y a la posibilidad de que impulse una reducción agresiva del balance de la Fed. Según su lectura, esa preocupación podría estar sobredimensionada frente a una realidad más inmediata: el alivio del eSLR ya se encuentra activo.
Su argumento es que los planes de balance asociados a una futura conducción de la Fed siguen siendo inciertos y, además, tardarían en materializarse. Mientras tanto, los bancos comerciales ya pueden incrementar el apalancamiento de sus balances bajo las nuevas reglas, lo que supone un efecto presente y no una hipótesis a futuro.
Hayes también señaló que, aun si Warsh prefiriera un balance más pequeño para la Fed, la nota de implementación más reciente del banco central todavía permite compras de letras del Tesoro para mantener reservas abundantes. Eso sugiere que el drenaje de liquidez no sería necesariamente tan abrupto como teme parte del mercado.
Desde esa óptica, el foco excesivo en la próxima presidencia de la Fed podría estar dejando en segundo plano un cambio más inmediato y posiblemente más decisivo. Para los participantes del mercado, la pregunta no sería solo quién estará al mando del banco central, sino qué tan rápido el sistema bancario empieza a usar el nuevo margen regulatorio.
Qué podría pasar con Bitcoin, acciones, oro y petróleo
Si el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán se sostiene y el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz se normaliza de forma gradual, la liquidez podría convertirse en la historia dominante para los mercados. En ese escenario, las acciones saldrían beneficiadas, especialmente los bancos, las grandes tecnológicas y otros sectores sensibles a condiciones financieras más holgadas.
Las criptomonedas podrían reaccionar con mayor velocidad. Hayes considera que Bitcoin es la expresión más pura de esta operación, porque suele responder de forma directa a la liquidez en dólares y a las expectativas de devaluación monetaria. Cuando el mercado percibe más dinero circulando o una menor restricción financiera, BTC suele entrar rápidamente en la conversación.
Las materias primas presentan una lectura más dividida. El petróleo seguiría elevado si el riesgo geopolítico persiste, ya que los conflictos en Medio Oriente y cualquier alteración del tránsito por Ormuz tienen efectos inmediatos sobre la prima de riesgo energética. Eso, a su vez, mantendría viva la presión inflacionaria que inquieta a la Fed.
El oro, en cambio, podría beneficiarse en casi cualquier desenlace. Su atractivo cruza tres narrativas al mismo tiempo: cobertura ante riesgo de guerra, refugio frente a inflación y activo favorecido por una eventual flexibilización monetaria. Por eso, el metal precioso se ubica en un punto intermedio entre la aversión al riesgo y la expectativa de mayor liquidez.
En síntesis, la ventana para una nueva etapa de “impresión de dinero” en Estados Unidos podría estar abriéndose, pero primero a través de la banca y no necesariamente desde el balance de la Fed. Si la geopolítica deja de alimentar la inflación, los activos de riesgo tendrían mejores condiciones para capitalizar ese giro. Si no ocurre, el mercado seguirá atrapado entre el alivio de liquidez y el temor a nuevos choques inflacionarios.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.
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