StarCloud lanza centros de datos al espacio: la nueva frontera de la IA
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StarCloud, la empresa que quiere llevar los centros de datos al espacio, recaudó USD $170 millones y se convirtió en el unicornio más rápido de YC. Su CEO Philip Johnston explica cómo resolverán el problema energético y por qué la minería de Bitcoin en órbita es parte del plan.
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- StarCloud lanzó su primer satélite con una GPU Nvidia H100 y ya ejecuta cargas de IA en órbita.
- La empresa planea una constelación de 88.000 satélites para lograr 20 gigavatios de cómputo.
- SpaceX y Nvidia colaboran con StarCloud en el desarrollo de hardware espacial.
- La minería de Bitcoin en el espacio es un proyecto piloto que la compañía confirmó.
La idea de los centros de datos en el espacio
La empresa StarCloud, cofundada por Philip Johnston, se propone construir centros de datos en el espacio para sortear el cuello de botella energético que enfrenta la inteligencia artificial en la Tierra. En una conversación con el canal Light Cone de Y Combinator, Johnston explicó que el costo de lanzamiento está bajando rápidamente y que el espacio ofrece acceso a energía solar prácticamente ilimitada.
Según Johnston, la idea nació en 2023 tras visitar las instalaciones de SpaceX en Starbase, Texas. Allí vio la capacidad de producción de Starship y calculó que, en pocos años, el costo por kilogramo podría caer a niveles que harían viable la computación orbital.
Inicialmente, la empresa se enfocó en energía solar espacial, pero pronto se dieron cuenta de que el 95% de la energía se pierde en la transmisión. Recalcularon los números y encontraron que los centros de datos eran el mercado más prometedor, con un punto de equilibrio de USD $500 por kilogramo en costos de lanzamiento.
La compañía fue fundada el 1 de enero de 2024 y al día siguiente reservó el primer lanzamiento de rideshare de SpaceX disponible, sin saber aún qué cargarían. Esta estrategia de reservar un vuelo antes de tener el producto se convirtió en un consejo clave para otras empresas espaciales.
Johnston destaca que, aunque al principio muchos inversores rechazaron la idea, la convergencia de la caída de costos de lanzamiento y las restricciones terrestres han hecho que la propuesta sea cada vez más atractiva.
StarCloud 1: una GPU H100 en el espacio
El primer satélite, StarCloud 1, se lanzó en noviembre de 2025. A pesar de los desafíos, el equipo logró poner en órbita una Nvidia H100, algo que muchos consideraban imposible por la densidad de potencia y la radiación.
Para enfriar la GPU, sumergieron el chip en un material de cambio de fase y utilizaron un baño de hielo y secadores de pelo en las pruebas terrestres. El lanzamiento fue un hito, con todo el equipo presente en Florida y la separación del satélite transmitida en vivo.
La puesta en marcha tomó varios días debido a fallos de software que causaban reinicios cada dos horas. El equipo logró identificar el problema y, tras dos semanas, comenzaron a ejecutar cargas de trabajo reales, incluyendo el primer ajuste fino de un modelo en órbita.
StarCloud 1 viaja a 17.000 mph y da una vuelta a la Tierra cada 90 minutos. Aunque no está en la órbita perfecta, servirá para probar el hardware y validar la arquitectura.
Para StarCloud 2, planean una nave de 10 kilovatios con terminales ópticas y un minero de Bitcoin ASIC, que la comunidad cripto espera con entusiasmo.
Los desafíos técnicos: refrigeración y radiación
Uno de los mayores obstáculos es disipar el calor en el vacío. La compañía está construyendo un radiador desplegable de baja masa y costo, 10 veces más eficiente que el de la Estación Espacial Internacional.
El otro reto es la radiación, que puede alterar los bits en los procesadores. StarCloud realiza pruebas en aceleradores de partículas, exponiendo hardware comercial a dosis equivalentes a cinco años en órbita. Esto les ha dado información única sobre cómo fallan las GPUs en el espacio.
Para mitigar la radiación, combinan blindaje físico con selección de componentes comerciales de grado automotriz, evitando la costosa electrónica espacial. Esta estrategia, similar a la de SpaceX, reduce el costo y acelera el desarrollo.
El equipo de ingeniería se divide en dos líneas principales: gestión térmica y tolerancia a la radiación. La interconexión con la Tierra se resolverá mediante terminales láser Starlink, que ofrecen alta banda ancha y baja latencia.
Johnston asegura que, a pesar de los desafíos, la física permite construir estos sistemas. La clave es contar con un equipo de ingenieros espaciales de primer nivel.
El plan de negocio y la escala
StarCloud planea una progresión en tres etapas: primero, un MVP de bajo costo; segundo, un producto comercializable para gobiernos; y tercero, un sistema a gran escala para centros de datos hiperescala.
El StarCloud 3 será una nave de 200 kilovatios, 3 toneladas y 6 metros de largo, capaz de albergar 50 unidades por Starship. Con esto, esperan agregar alrededor de 10 megavatios de cómputo por lanzamiento.
La compañía presentó una solicitud ante la FCC para una constelación de 88.000 satélites, lo que representaría unos 20 gigavatios de nueva capacidad. En comparación, el centro de datos más grande de la Tierra hoy tiene cerca de 1 gigavatio.
Además, han firmado contratos con el gobierno y el Departamento de Defensa de EE. UU. para proporcionar cómputo orbital a satélites militares. Esto les da una fuente de ingresos temprana y validación del mercado.
El cronograma depende de la cadencia de lanzamiento de Starship, que podría aumentar a finales de 2026 o principios de 2028. Para entonces, StarCloud espera ser competitivo en costos frente a los centros de datos terrestres.
La asociación con Nvidia y el futuro de la IA
StarCloud trabaja estrechamente con Nvidia en el desarrollo de un chip espacial llamado Reuben One, diseñado específicamente para el entorno orbital. Han modificado el H100 para quitarle los convertidores de CA a CC y endurecerlo contra la radiación.
Esta colaboración es crucial porque Nvidia no tenía datos sobre el comportamiento de sus GPUs de alta potencia en el espacio. StarCloud se ha convertido en la única fuente de ese conocimiento.
La visión a largo plazo es que la IA se convierta en un problema de seguridad nacional. La escasez de energía y las restricciones políticas para construir centros de datos terrestres podrían impulsar la adopción de centros orbitales.
Johnston cree que su empresa está en una posición única para ayudar a Occidente a mantener su ventaja tecnológica, ya que el espacio ofrece un entorno regulador más simple.
A pesar de los obstáculos, el equipo sigue siendo pequeño pero altamente selectivo. La contratación es lenta porque el talento es el factor más importante en esta industria.
Consejos para emprendedores espaciales
Johnston recomienda a cualquier empresa espacial que reserve su primer lanzamiento lo antes posible, incluso antes de definir el producto. Esto crea una obligación que impulsa la innovación.
También enfatiza la importancia de contar con cofundadores técnicos excepcionales desde el principio. Su equipo está formado por ingenieros de SpaceX y la NASA, lo que les da credibilidad.
La historia de StarCloud demuestra que las ideas que parecen de ciencia ficción pueden ser viables si se abordan con rigor técnico. El rechazo inicial de los inversores no fue un impedimento, sino una oportunidad para mejorar.
El futuro de los centros de datos podría estar mirando hacia las estrellas. Con el apoyo de Nvidia, SpaceX y Benchmark, StarCloud está decidida a hacer realidad esa visión.
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