Bitcoin marca récord de oferta en pérdidas, pero eso no asegura un piso en USD $60.000
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Bitcoin enfrenta una de las señales on-chain más extremas del ciclo con un récord de BTC mantenidos en pérdida, justo cuando el mercado intenta decidir si la zona de USD $60.000 será un piso o el preludio de otra caída. El trasfondo no depende solo de gráficos: petróleo, inflación, tasas de la FED y la relación de BTC con el oro están definiendo el ánimo.
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- El suministro total de Bitcoin en pérdida subió a BTC 10.694.567, el nivel más alto registrado hasta ahora.
- La caída del petróleo ha reavivado apuestas por una inflación más fría, aunque el alivio podría tardar meses en reflejarse en los datos.
- Bitcoin cotiza cerca de USD $59.400 y el mercado observa si la zona de USD $60.000 resiste como soporte clave.
Bitcoin (BTC) volvió al centro del debate de mercado tras registrar un máximo histórico en una métrica seguida de cerca por analistas on-chain. Se trata del suministro total en pérdida, que alcanzó 10.694.567 BTC el 25 de junio.
Ese indicador mide cuántas monedas fueron movidas por última vez a un precio superior al actual. En otras palabras, refleja cuántos BTC están hoy en manos de inversionistas que, al menos en papel, se encuentran en números rojos.
La lectura es llamativa porque apareció mientras BTC cotiza por debajo de USD $60.000, cerca de USD $59.400. Esa zona se ha convertido en una prueba psicológica y técnica para un mercado que sigue dividido entre una capitulación de fondo y una ruptura bajista adicional.
El caso no se limita al análisis interno de la red de Bitcoin. También está conectado con un giro macroeconómico marcado por la fuerte caída del petróleo, la evolución de la inflación en Estados Unidos y las expectativas sobre la próxima decisión de la Reserva Federal (Fed).
Según explicó BeInCrypto, la métrica alcanzó su nivel más alto histórico justo cuando el mercado intenta determinar si el deterioro reciente ya limpió suficiente oferta vendedora. Sin embargo, esa misma señal no garantiza por sí sola que el precio haya tocado fondo.
Una señal extrema en cadena que antes coincidió con rebotes
El suministro total en pérdida suele dispararse después de ventas profundas. Cuando eso ocurre, aumenta la proporción de monedas cuyo último movimiento fue a precios más altos que los actuales.
En términos de comportamiento de mercado, la lectura suele interpretarse como una señal de estrés entre tenedores. También puede sugerir que parte importante de los vendedores ya capituló, dejando menos oferta disponible para seguir presionando el precio a la baja.
Durante este ciclo ya hubo dos episodios que alimentan esa lectura. A comienzos de febrero, el indicador se acercó a BTC 9,9 millones cuando Bitcoin marcó un fondo local. Otro pico similar apareció en noviembre. En ese momento, la señal antecedió un rebote desde un nivel cercano a USD $85.143. Esos antecedentes han mantenido la métrica en el radar de traders y analistas.
Aun así, el hecho de que antes haya coincidido con rebotes no implica que deba repetirse el mismo desenlace en esta ocasión. La razón es simple. Si Bitcoin pierde con claridad la franja de USD $60.000, más monedas entrarían en pérdida y la cifra podría seguir aumentando incluso en medio de un nuevo tramo bajista.
Ese doble efecto complica las conclusiones rápidas. La misma señal que puede sugerir capitulación también puede seguir expandiéndose si la debilidad del mercado se profundiza.
Por qué la caída del petróleo importa para Bitcoin y la inflación
El segundo gran factor detrás del debate no está dentro del ecosistema cripto, sino en el mercado energético. El crudo Brent cayó cerca de 27% durante el último mes y se ubica alrededor de USD $74 por barril.
El WTI, por su parte, cotiza cerca de USD $70 después de haber caído brevemente por debajo de esa marca. El descenso ocurrió en paralelo con una reducción de tensiones en el Estrecho de Ormuz y una licencia estadounidense que facilitó algunas transacciones de crudo iraní.
JPMorgan ajustó su previsión para el Brent a USD $80 en el cuarto trimestre y a USD $64 para el próximo año. Ese cambio de expectativa alimentó la idea de que el impulso inflacionario reciente podría perder fuerza si la energía deja de presionar.
La relación importa porque el último dato de inflación mostró precisamente a la energía como principal causante del repunte. El IPC de mayo subió 4,2% interanual, su ritmo más rápido en tres años.
Dentro de ese dato, los precios de la energía avanzaron 3,9% solo en el mes. En la comparación de 12 meses, los costos energéticos treparon 23,5%. Ese salto estuvo vinculado al choque de oferta derivado del conflicto con Irán y a la interrupción en Hormuz. Según la lectura de mercado, esa categoría fue la de mayor peso en el deterioro reciente del IPC.
La inflación subyacente se mantuvo en 2,9%, bastante más contenida que el índice general. Eso sugiere que el repunte obedeció más a un shock energético que a una presión amplia y persistente sobre los precios. Incluso los bienes fundamentales mostraron una caída mensual. Esa señal reforzó la idea de que el traspaso de aranceles a precios ya se había disipado.
El alivio macro podría tardar más de lo que el mercado quisiera
Aunque el petróleo ha caído con fuerza, el efecto sobre la inflación no suele ser inmediato. Ese desfase es central para entender por qué los inversionistas no han asumido aún un escenario claramente alcista para Bitcoin.
La investigación citada en la cobertura indica que los choques de gasolina explican alrededor de 65% de los cambios del IPC general. En cambio, solo explican cerca de 10% de los movimientos de la inflación subyacente.
Los efectos directos sobre el índice general suelen verse entre dos y tres meses después. El traslado hacia la inflación subyacente, en cambio, se despliega lentamente durante unos ocho trimestres.
Eso implica que las lecturas de junio y julio aún podrían salir elevadas incluso si el crudo ya se está enfriando. Para la Reserva Federal, ese detalle es relevante porque mantiene la prudencia en torno a cualquier ajuste de política monetaria.
La Fed mantuvo su rango objetivo entre 3,50% y 3,75% el 17 de junio. La institución citó una inflación persistente y un mercado laboral sólido como argumentos para sostener una postura cautelosa.
Mientras tanto, los mercados de predicción comenzaron a moverse. En Polymarket, la probabilidad de un aumento de tasas en 2026 bajó a 53% desde 66% el 20 de junio.
Los futuros de CME también apuntaban recientemente a una posibilidad cercana al cara o cruz para un alza en noviembre. Esa relajación parcial ayudó a mejorar el ánimo en los activos de riesgo, aunque sin despejar por completo el panorama.
Para Bitcoin, esa secuencia es crucial. El argumento alcista depende de que un petróleo más barato ayude a enfriar la inflación, de que eso reduzca la presión sobre la Fed y de que menores expectativas de alzas impulsen de nuevo la toma de riesgo.
La prueba de USD $60.000 y la relación de Bitcoin con el oro
Bitcoin se mueve debajo de USD $60.000, un nivel que hoy funciona como umbral técnico y emocional. La cotización alrededor de USD $59.400 deja al mercado en una situación frágil, donde cada dato macro puede inclinar el sesgo de corto plazo.
En este punto también entra en juego su relación con el oro. La correlación de 30 días entre Bitcoin y el metal se ubica en 0,364, un nivel moderadamente positivo. Ese vínculo suele fortalecerse en momentos de tensión macroeconómica. Cuando hay shocks de inflación, tasas o crecimiento, parte del capital tiende a rotar hacia activos percibidos como refugio o cobertura.
El oro tampoco ha tenido un año sencillo. Cayó por debajo de USD $4.000 después de haber alcanzado un récord cercano a USD $5.600 en enero, en un contexto de crecientes apuestas por alzas de tasas. Más recientemente, el metal comenzó a recuperarse a medida que los rendimientos del Tesoro retrocedieron. El rendimiento a 10 años cayó a cerca de 4,41% el 24 de junio, su nivel más bajo en seis semanas.
Ese retroceso coincidió con la baja del petróleo hacia niveles previos al conflicto. Menores rendimientos y menores temores de inflación conforman una combinación que, en teoría, podría beneficiar tanto al oro como a Bitcoin.
Por eso la defensa de USD $60.000 no puede leerse solo como una línea en el gráfico. También funciona como una especie de examen sobre cuánto está dispuesto el mercado a anticipar una mejora macro antes de verla claramente en los datos oficiales.
Si ese soporte aguanta, algunos operadores podrían interpretar que la capitulación on-chain ya hizo su trabajo. Si cede, el récord de monedas en pérdida dejaría de parecer una señal de fondo y pasaría a verse como una fotografía intermedia de una corrección todavía abierta.
Entre capitulación y ruptura: qué observa ahora el mercado
La discusión actual sobre Bitcoin resume dos narrativas que chocan entre sí. La primera sostiene que la presión vendedora ya es tan alta que se acerca un rebote, como ocurrió en otros momentos del ciclo.
La segunda advierte que ningún indicador aislado basta para declarar un piso. Si el entorno macro no acompaña o si la Fed mantiene un tono duro por más tiempo, la debilidad de BTC podría prolongarse.
En ese contexto, el récord de 10.694.567 BTC en pérdida actúa más como señal de tensión que como garantía de recuperación. Refleja el grado de dolor del mercado, pero no elimina el riesgo de una nueva fase bajista.
El punto de equilibrio inmediato sigue siendo la capacidad de Bitcoin para estabilizarse cerca de USD $60.000. La sensibilidad a los datos de inflación, al comportamiento del petróleo y a los movimientos de los bonos será probablemente alta durante las próximas semanas.
El mercado también mira el comportamiento del oro como referencia cruzada. Si ambos activos responden favorablemente a un entorno de rendimientos más bajos, la narrativa de alivio macro podría fortalecerse.
Si eso no ocurre, la tesis de fondo local perdería fuerza. En ese escenario, el máximo histórico del suministro en pérdida quedaría como una advertencia sobre la magnitud de la presión, no como prueba concluyente de que el ajuste terminó.
Por ahora, la conclusión más prudente es que Bitcoin enfrenta una señal on-chain históricamente rara en un momento macro delicado. El desenlace dependerá menos de una sola métrica y más de la interacción entre inflación, tasas, petróleo y apetito global por riesgo.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.
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