Cipher Mining acelera su salida de Bitcoin tras asegurar USD $11.400 millones en ingresos HPC
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Cipher Mining abrió 2026 con un giro cada vez más claro: dejar atrás la minería de Bitcoin y convertirse en desarrollador y operador de centros de datos HPC preparados para hyperscalers. La empresa ya suma 907 MW de capacidad operativa y contratada, aseguró ingresos por unos USD $11.400 millones y anticipa que su negocio minero podría desaparecer por completo antes de finalizar 2027.
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- Cipher Mining firmó su tercer campus hyperscale y proyecta un NOI anualizado promedio de USD $787 millones entre octubre de 2026 y septiembre de 2036.
- La empresa cerró un bono high-yield por USD $2.000 millones para financiar Black Pearl y añadió una línea revolvente corporativa de USD $200 millones.
- Odessa sigue siendo su única mina activa de Bitcoin, pero la gerencia prevé que la minería será inmaterial antes de cerrarse por completo, posiblemente hacia finales de 2027.
Cipher Mining dejó claro en su llamada de resultados del primer trimestre de 2026 que su prioridad ya no es expandir la minería de Bitcoin, sino construir una plataforma de centros de datos de computación de alto rendimiento, o HPC, orientada a clientes hyperscale. Ese cambio quedó respaldado por nuevos contratos, financiamiento fresco y un discurso directivo que apunta a una salida progresiva del negocio minero.
La compañía informó que ya cuenta con 907 MW de capacidad operativa y contratada, apoyada por tres arrendamientos firmados de campus de centros de datos. Según detalló la gerencia, esa base contractual equivale a aproximadamente USD $11.400 millones en ingresos a lo largo de plazos base de 10 a 15 años.
En el mundo de la infraestructura digital, los hyperscalers son grandes operadores tecnológicos que demandan enormes volúmenes de potencia y espacio para cargas de inteligencia artificial, nube y cómputo empresarial. El viraje de Cipher refleja una tendencia más amplia en el mercado, donde varias mineras de Bitcoin buscan reciclar activos energéticos y terrenos para atender la creciente demanda de centros de datos.
Tyler Page, CEO de la empresa, afirmó que Cipher comenzó el año con un primer trimestre sólido y subrayó la firma del tercer arrendamiento de campus con un inquilino hyperscale con grado de inversión. Durante la sesión de preguntas y respuestas, precisó que el contrato recién firmado cubre 100 MW y no contempla opciones de expansión más allá de ese volumen inicial.
Un negocio de largo plazo centrado en hyperscalers
Page explicó que los tres arrendamientos ejecutados deberían generar alrededor de USD $787 millones de ingreso operativo neto anualizado promedio entre octubre de 2026 y septiembre de 2036. También indicó que el ingreso operativo neto contratado podría ubicarse en torno a USD $892 millones en 2035, lo que la compañía presenta como una base de flujos duraderos y de alta calidad.
La visión corporativa es clara. Cipher quiere pasar de un negocio más volátil, atado al precio de BTC, al costo energético y a la dificultad de minado, hacia contratos de infraestructura de largo plazo con clientes de alta solvencia. Ese cambio no elimina el riesgo operativo, pero sí transforma la naturaleza de sus ingresos esperados.
La gerencia sostuvo además que sigue viendo precios premium para sitios con disponibilidad en el corto plazo o con capacidad ya energizada. Page dijo que no observa una caída en las tarifas de arrendamiento para sitios premium con buenos cronogramas, especialmente en negociaciones ligadas a activos de entrega cercana.
Más allá de los proyectos ya firmados, Cipher dijo tener unos 3,3 GW de capacidad de red en pipeline adicional. Entre los desarrollos previos a contratación más avanzados destacó Reveille, en Cotulla, Texas, con energización objetivo en el tercer trimestre de 2027, y Ulysses, en el sureste de Ohio, previsto para el cuarto trimestre de 2027.
Para otros sitios de ERCOT con fechas más lejanas, como McLennan, Mikeska y Colchis, la empresa espera energización en 2028. Page afirmó que estos activos estarían posicionados para el llamado “batch zero” bajo el nuevo proceso por lotes de ERCOT, que, según dijo, debería concluir en junio.
Financiamiento millonario para Black Pearl y más liquidez corporativa
Uno de los puntos más relevantes de la llamada fue el cierre de un bono high-yield por USD $2.000 millones asociado a Black Pearl. Page indicó que el instrumento, con cupón de 6,125%, estuvo significativamente sobresuscrito y permite financiar por completo el desarrollo del proyecto hasta su entrega.
El ejecutivo añadió que la operación también incluyó el reembolso de aproximadamente USD $233 millones a Cipher por contribuciones previas de capital al sitio. En paralelo, la empresa sumó una línea de crédito revolvente corporativa por USD $200 millones, su primera facilidad comprometida a nivel corporativo.
Gregory Mumford, CFO de la empresa, explicó que la línea revolvente está respaldada por un sindicato bancario integrado por Morgan Stanley, Goldman Sachs, JPMorgan, Wells Fargo, Santander y SMBC. La facilidad devenga intereses a SOFR más entre 125 y 175 puntos básicos, dependiendo de la relación entre deuda total y capitalización de mercado, y no presentaba disposiciones al cierre del trimestre.
Al 31 de marzo de 2026, Cipher reportó una deuda principal total pendiente de aproximadamente USD $5.200 millones. También informó efectivo y equivalentes no restringidos por USD $715 millones, tenencias de Bitcoin por USD $76 millones y cerca de USD $3.500 millones en efectivo restringido a nivel de proyecto, destinado a gastos de construcción.
Consultado sobre una posible financiación a nivel de proyecto para el nuevo contrato de 100 MW, Mumford dijo que la compañía ya colocó tres bonos exitosos a ese nivel. Añadió que se siente muy confiado de que futuras financiaciones podrían completarse en términos similares o mejores, al tiempo que remarcó el valor de usar estructuras sin recurso para aislar el riesgo de construcción.
Estado de los proyectos: Barber Lake, Black Pearl y Stingray
La llamada también incluyó actualizaciones operativas sobre varios desarrollos. En Barber Lake, Page afirmó que la construcción está muy avanzada y encaminada a cumplir con hitos contractuales de acceso anticipado y terminación sustancial.
Según el CEO, el edificio alcanzó oficialmente su altura máxima en abril. La estructura, de alrededor de 800.000 pies cuadrados, fue levantada en 127 días. Además, el proyecto ya superó 1 millón de horas laborales acumuladas sin incidentes con tiempo perdido, tiene el diseño 100% completado y cerca del 99% del equipo requerido asegurado.
En Black Pearl, la infraestructura de minería de Bitcoin ya fue desmantelada por completo y el sitio pasó al desarrollo como centro de datos. Cipher indicó que el reacondicionamiento de la fase 1 está en marcha, con aproximadamente el 93% del equipo asegurado para esa etapa y el 80% del equipo de la fase 2 ya cubierto.
Page señaló que los elementos pendientes de adquisición son en gran medida similares a commodities, como cable, mobiliario de oficina y equipo mecánico misceláneo. Es decir, no serían componentes críticos de largo plazo que puedan alterar de forma severa el calendario del proyecto.
En cuanto a Stingray, ubicado en el condado de Andrews, Texas, la empresa dijo que el sitio de 100 MW está completamente aprobado. La fecha objetivo de energización es el cuarto trimestre de 2026, mientras avanzan los trabajos de movimiento de tierras, preparación de plataforma y labores eléctricas en la subestación.
Odessa sigue activa, pero la minería de Bitcoin va de salida
Aunque la minería todavía existe dentro de Cipher, su peso estratégico se reduce rápidamente. Odessa es ahora el único sitio operativo de minería de Bitcoin de la compañía. Allí, la empresa opera 207 MW, con cerca de 11,6 EH/s y una eficiencia de flota de alrededor de 17,2 joules por terahash.
Durante el primer trimestre, Odessa produjo aproximadamente BTC 346. Page reiteró que el acuerdo de compra de energía a precio fijo del sitio, cercano a USD $0,028 por kilovatio-hora, coloca a Cipher entre los productores de Bitcoin de menor costo.
Sin embargo, la dirección también dejó claro que no prevé nuevas inversiones de capital en minería. Según Page, el negocio minero sigue autofinanciado, pero la prioridad es la plataforma HPC. Incluso planteó que Odessa podría operar hasta finales de julio de 2027 con economía favorable, aunque también reconoció interés de hyperscalers por ese activo.
Si Odessa se reconvirtiera a HPC, la empresa tendría que renegociar su PPA. Page fue aún más directo al responder si Cipher podría salir completamente de la minería. Dijo que ve a Bitcoin “reduciéndose gradualmente”, que la empresa no planea más capex en minería y que espera que esa actividad sea inmaterial para los resultados antes de su cierre total.
El CEO añadió que no espera que Bitcoin forme parte de la historia corporativa de Cipher para 2030 y sugirió que la salida podría concretarse a finales de 2027 como muy tarde, si no antes. También comentó que la compañía ha venido reduciendo su inventario de BTC y que en el primer trimestre vendió calls por encima de los precios de mercado para cobrar prima mientras mantenía la posibilidad de vender a niveles más altos.
Resultados trimestrales y una empresa en fase de inversión
En lo financiero, el trimestre mostró el costo de la transición. Mumford describió a Cipher como una compañía en una fase activa de inversión, desplegando capital en múltiples desarrollos de gran escala mientras espera que los ingresos contratados crezcan a medida que entren en operación los activos.
Para el primer trimestre, la empresa reportó ingresos por USD $35 millones, por debajo de los USD $60 millones del cuarto trimestre previo. El CFO atribuyó esa caída a la reducción planificada de las operaciones de minería en Black Pearl, que fue completamente desmantelado en febrero.
Cipher registró una pérdida neta GAAP de USD $114 millones, equivalente a USD $0,28 por acción diluida. En el trimestre anterior, la pérdida neta GAAP había sido de USD $734 millones, o USD $1,85 por acción diluida.
Mumford explicó que la pérdida del primer trimestre se debió principalmente a menores ingresos, a una disminución en el valor razonable del PPA y a un mayor gasto por intereses vinculado a nuevas facilidades de deuda. También aclaró que la pérdida del cuarto trimestre previo había estado marcada por partidas no monetarias y extraordinarias, incluidas la revalorización del derivado implícito en notas convertibles y deterioros de activos mineros.
La lectura general es que Cipher está sacrificando parte de su perfil tradicional como minera de Bitcoin para transformarse en un jugador de infraestructura digital de largo plazo. Según la información publicada por MarketBeat, la empresa considera que ese giro ofrece mejores perspectivas de flujos estables, aunque el proceso implica deuda elevada, ejecución constructiva exigente y una retirada gradual de la actividad que la hizo conocida en el mercado cripto.
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