Paul Atkins cumple un año al frente de la SEC y redefine la regulación cripto en EEUU
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A un año de la llegada de Paul Atkins a la presidencia de la SEC, el regulador estadounidense ha dado un giro visible en su relación con la industria cripto. El cambio incluye el retiro de casos, la aprobación de ETF vinculados a criptoactivos y una nueva interpretación sobre qué activos no deben ser tratados como valores, aunque persisten dudas sobre la autoridad legal del organismo y crece la presión política desde el Partido Demócrata.
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- Paul Atkins asumió la presidencia de la SEC el 21 de abril de 2025 y, desde entonces, la agencia cambió su enfoque sobre criptomonedas.
- La SEC retiró acciones de cumplimiento contra empresas cripto, aprobó nuevos ETF y firmó un acuerdo de coordinación con la CFTC.
- Legisladores demócratas, incluida Elizabeth Warren, cuestionan a Atkins por posibles conflictos de interés y por la caída en acciones de cumplimiento.
La Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos, mejor conocida como SEC, cumple un año bajo el liderazgo de Paul Atkins con un balance que marca distancia frente a la etapa previa de Gary Gensler. Desde que juró el cargo el 21 de abril de 2025, la agencia ha cambiado de forma significativa su postura en materia de regulación y cumplimiento vinculados a los activos digitales.
El viraje no ha pasado desapercibido. Mientras la industria cripto interpreta este primer año como una señal de apertura regulatoria, la oposición demócrata en el Congreso ha elevado el tono de sus críticas y ha puesto el foco en posibles conflictos de interés relacionados con decisiones recientes de la SEC.
De acuerdo con un reporte publicado por Cointelegraph, el primer año de Atkins al frente del regulador ha estado marcado por la retirada de varios casos civiles contra empresas del sector, la aprobación de múltiples fondos cotizados en bolsa ligados a criptoactivos y una notificación interpretativa que sugiere que la mayoría de las criptomonedas no debería ser tratada como valor bajo la ley federal.
Este cambio representa una ruptura clara con el enfoque aplicado durante la administración Biden. Bajo Gensler, la SEC mantuvo una política mucho más agresiva hacia la industria y defendió con fuerza el uso de medidas coercitivas como vía principal para supervisar a las firmas de activos digitales.
De Gensler a Atkins: el giro político y regulatorio
El contexto político explica buena parte de este movimiento. Durante su campaña presidencial de 2024, Donald Trump convirtió la salida de Gary Gensler en una de sus promesas dirigidas al ecosistema cripto. A ese compromiso sumó otras propuestas de alto perfil, como la creación de una reserva nacional de Bitcoin y su rechazo a una moneda digital de banco central en Estados Unidos.
Tras la victoria electoral de Trump en noviembre de 2024, Gensler dejó el cargo en enero de 2025. En ese periodo de transición, el comisionado Mark Uyeda fue designado como presidente interino de la SEC mientras el Senado evaluaba la nominación de Atkins como nuevo jefe de la agencia.
Incluso antes de que el Senado confirmara formalmente a Atkins, ya se observaban señales de cambio dentro del regulador. Bajo la supervisión de Uyeda, la SEC creó un grupo de trabajo sobre criptomonedas liderado por la comisionada Hester Peirce, una figura conocida por mantener posturas más abiertas hacia la innovación en este mercado.
Ese proceso se reflejó también en la estrategia de cumplimiento. La agencia comenzó a retirar acciones civiles e investigaciones contra compañías cripto, con Coinbase entre los primeros casos destacados en febrero. Para muchos actores del sector, ese gesto representó el inicio formal de una nueva etapa regulatoria.
Atkins defendió públicamente ese giro. En una entrevista con CNBC el lunes, afirmó que su llegada prometía un “nuevo día” para la SEC y aseguró que la agencia ha dejado atrás la práctica de regular mediante la aplicación coercitiva y la opacidad institucional, especialmente en lo relacionado con las criptomonedas.
Qué ha cambiado en la SEC durante el primer año
En términos concretos, los primeros 12 meses de la presidencia de Atkins dejan varias decisiones que el mercado considera favorables para la industria blockchain. Además del cierre de investigaciones y acciones de cumplimiento, la SEC aprobó varios ETF vinculados a distintos criptoactivos, ampliando así el acceso de inversionistas tradicionales a estos productos.
La agencia también firmó un memorando de entendimiento con la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas, o CFTC, para mejorar la coordinación en la regulación de activos digitales. Ese acuerdo busca ordenar competencias en un terreno donde, durante años, ambas agencias han sido señaladas por superposiciones e incertidumbre regulatoria.
Otro punto relevante fue la emisión de una notificación interpretativa en la que la SEC indicó que la mayoría de las criptomonedas no debería ser tratada como valor bajo la ley federal. Aunque esa guía no resuelve por sí sola todos los vacíos legales, sí cambia el tono institucional y reduce, al menos en apariencia, el alcance de futuras disputas regulatorias.
Sin embargo, el nuevo enfoque no elimina el problema de fondo. La propia noticia subraya que la SEC todavía espera la aprobación de una ley de estructura de mercado que aclare su autoridad sobre las criptomonedas. En otras palabras, el regulador ha cambiado de postura, pero el marco legal integral sigue incompleto.
Para lectores menos familiarizados con el tema, esto significa que parte de la discusión no depende solo de la SEC. En Estados Unidos, la clasificación legal de muchos criptoactivos todavía está sujeta a interpretación, y eso condiciona qué agencia puede supervisarlos, bajo qué reglas y con qué herramientas de cumplimiento.
Apoyo de la industria y presión desde el Congreso
El sector cripto ha recibido con entusiasmo buena parte de estas medidas. La combinación de menos litigios, mayor disposición al diálogo y una apertura a instrumentos financieros como los ETF ha sido vista como una señal de deshielo tras años de confrontación entre empresas del ecosistema y el regulador.
No obstante, el clima político en Washington dista de ser pacífico. Legisladores demócratas han criticado a Atkins y a la SEC por posibles conflictos de interés, sobre todo después de que la agencia retirara investigaciones y acciones de cumplimiento contra empresas vinculadas con Trump y su familia.
La semana pasada, la senadora Elizabeth Warren, de Massachusetts, acusó al presidente de la SEC de engañar al Congreso en su testimonio ante un comité de la Cámara de Representantes durante febrero. La acusación elevó el tono de una disputa que ya venía creciendo por la forma en que la agencia ha reducido su presión regulatoria sobre el sector.
En una carta fechada el 15 de abril, Warren sostuvo que los propios datos de la SEC para el año fiscal 2025 mostraban que el organismo registró menos acciones de cumplimiento que en cualquier otro momento de los últimos 10 años. Ese punto es clave, porque convierte la crítica política en un señalamiento sustentado en estadísticas internas de la propia agencia.
El debate, por tanto, ya no gira solo en torno a si la SEC debe ser más dura o más flexible con las criptomonedas. También involucra preguntas sobre transparencia, consistencia institucional y la posibilidad de que decisiones regulatorias estén siendo influidas por factores políticos o relaciones cercanas al poder.
Por ahora, el primer aniversario de Atkins al frente de la SEC deja una conclusión clara: la agencia cambió de rumbo y lo hizo con rapidez. Lo que sigue abierto es si ese nuevo enfoque logrará consolidarse mediante legislación, o si terminará atrapado entre la incertidumbre legal y la creciente confrontación partidista en Washington.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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