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Votantes de EE. UU. desconfían de Trump para supervisar el sector cripto: encuesta de CoinDesk

2h ago
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Una nueva encuesta muestra que la mayoría de los votantes estadounidenses no confía en la administración de Donald Trump para supervisar la industria cripto. El dato añade presión al debate sobre conflictos de interés, justo cuando Washington discute una ley clave para definir el futuro regulatorio del sector.

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  • El 62% de los votantes consultados dijo que no confía en la administración Trump para supervisar el sector cripto.
  • El 73% se opone a que altos funcionarios del gobierno mantengan negocios personales en la industria de las criptomonedas.
  • El debate podría afectar la Ley de Claridad del Mercado de Activos Digitales, que aún enfrenta obstáculos en el Senado.

 


La mayoría de los votantes en Estados Unidos no se siente cómoda con la idea de que la administración del presidente Donald Trump quede al mando de la supervisión del sector cripto. Esa es una de las principales conclusiones de una encuesta encargada por CoinDesk, que también detectó una amplia oposición a que altos funcionarios públicos mantengan intereses financieros personales dentro de la industria.

El resultado aparece en un momento sensible para Washington. Tras años de tensiones entre reguladores y empresas del ecosistema, la Casa Blanca de Trump ha impulsado una agenda mucho más favorable a las criptomonedas, con nombramientos, órdenes ejecutivas y respaldo político a un proyecto de ley —bautizado como Clarity Act.que podría convertirse en la primera gran norma integral para el mercado de activos digitales en Estados Unidos.

Sin embargo, la encuesta sugiere que esa estrategia política no está logrando traducirse en confianza pública. Según el sondeo, 62% de los votantes dijo que no confía en la administración Trump para supervisar el sector cripto, una señal de escepticismo que contrasta con la narrativa oficial de convertir al país en la “capital mundial de las criptomonedas”.

El trabajo demoscópico también retrata un escenario más amplio de cautela frente al sector. La mayoría de los consultados sigue mostrando desconfianza, o al menos incertidumbre, sobre el papel de las criptomonedas en la economía y en la política estadounidense. En ese contexto, el debate no solo gira en torno a la regulación, sino también a la credibilidad de quienes la promueven.

Desconfianza sobre Trump y conflictos de interés

Uno de los datos más llamativos del sondeo es que 73% del público se opone a que altos funcionarios del gobierno tengan negocios personales en la industria cripto. La pregunta no identificó a figuras concretas, pero el resultado adquiere relevancia especial dado que Trump y su familia han construido una participación rentable en este mercado, incluyendo propiedad parcial y control de World Liberty Financial y otros intereses en activos digitales.

Casi la mitad de los encuestados, 45%, dijo estar al tanto de que el presidente y su familia han desarrollado esa presencia económica en el sector. Aun así, el conocimiento específico de algunos proyectos sigue siendo limitado. Solo 17% sabía que Trump y sus hijos respaldaron el lanzamiento de World Liberty.

Incluso entre los republicanos, tradicionalmente más cercanos a Trump, la tolerancia a este tipo de vínculos es limitada. La encuesta encontró que 59% de los votantes republicanos también rechaza que altos funcionarios mantengan lazos empresariales con la industria cripto, lo que sugiere que la preocupación por posibles conflictos de interés atraviesa líneas partidistas.

World Liberty ha concentrado atención particular por una serie de potenciales conflictos y controversias. Ese foco ha complicado la relación entre la industria y el presidente: por un lado, muchas empresas celebran su enfoque regulatorio más amigable; por el otro, deben convivir con el hecho de que el principal aliado político del sector también tiene intereses privados directos en ese mismo mercado.

Una agenda pro cripto que no despeja las dudas

La administración Trump ha tomado varias medidas para acercarse al ecosistema. Nombró a un importante zar cripto, emitió órdenes ejecutivas para definir una agenda del sector, colocó reguladores con un discurso favorable a nuevas reglas y apoyó con fuerza la creación de una legislación integral para los activos digitales.

Ese viraje marcó una diferencia clara frente a la línea dura de la administración anterior. Dentro de la industria, muchas de esas decisiones fueron vistas como una oportunidad para reducir la incertidumbre regulatoria y acelerar la innovación. Sin embargo, la encuesta sugiere que el entusiasmo del sector no necesariamente coincide con la percepción del electorado general.

El propio desempeño político del presidente ayuda a entender esa brecha. El sondeo ubica su índice de aprobación en 40%, en medio de una tendencia que apunta a una caída sostenida de su popularidad más allá del tema cripto. Eso significa que la evaluación sobre su rol como supervisor del sector no ocurre en aislamiento, sino dentro de un clima político más amplio.

La encuesta en línea fue realizada la semana pasada entre 1.000 votantes registrados por la firma Public Opinion Strategies. El estudio se repartió de forma equitativa entre personas que habían apoyado a Trump y a la demócrata Kamala Harris en la última elección presidencial. La fotografía de opinión pública tiene un intervalo de credibilidad de aproximadamente 3,5%.

El choque con la Ley Clarity

El debate sobre la confianza pública tiene consecuencias concretas para la agenda legislativa. El principal objetivo político del sector en Washington es la aprobación de una nueva ley que formalice la regulación estadounidense de la industria. Ese esfuerzo es conocido como Ley de Claridad del Mercado de Activos Digitales, o Digital Asset Market Clarity Act.

La iniciativa ya fue aprobada por la Cámara de Representantes de Estados Unidos, pero todavía debe superar pasos decisivos en el Senado. Allí, uno de los puntos de mayor fricción es el intento demócrata por incorporar una prohibición específica contra vínculos personales con criptomonedas por parte de altos funcionarios del gobierno.

Esa disposición apunta de forma implícita al caso de Trump. Las conversaciones bipartidistas sobre su posible redacción se han prolongado durante meses, con intercambios recientes sobre nuevas propuestas de texto. En intentos anteriores, funcionarios de la Casa Blanca han dicho que no aceptarán un proyecto de ley que apunte al presidente o a sus familiares.

El problema político es evidente. Los demócratas quieren reglas que reduzcan conflictos de interés en el gobierno, mientras la Casa Blanca busca evitar cualquier disposición que afecte directamente al presidente. La versión final del proyecto deberá navegar entre ambos objetivos, algo especialmente importante si se considera que la ley necesitará respaldo demócrata para alcanzar los 60 votos que normalmente exige el Senado.

La industria, la opinión pública y el peso real de cripto en 2026

Otro elemento relevante del sondeo es que las criptomonedas siguen lejos de ocupar un lugar central entre las prioridades electorales de los estadounidenses de cara a las elecciones de medio mandato de 2026. Aunque el sector ha ganado visibilidad en Washington, no termina de consolidarse como una preocupación dominante para el votante promedio.

Eso ayuda a poner en contexto una reciente declaración de Trump, quien el fin de semana pasado habló ante unos pocos cientos de los principales inversionistas de su memecoin de marca propia, $TRUMP. En ese evento sostuvo que Estados Unidos es el “líder en cripto” y aseguró que estos activos “se han vuelto convencionales”.

Los datos de la encuesta apuntan en otra dirección. Según ese retrato de opinión pública, las criptomonedas forman parte de la vida habitual de solo una pequeña porción de la población. En otras palabras, el mercado puede haber avanzado en influencia política y presencia mediática, pero todavía no alcanza un grado de adopción social que permita describirlo como plenamente mainstream.

La misma tensión aparece en la manera en que el público observa a Trump. Aunque es hoy el impulsor político más importante de la industria dentro de Washington, la mayoría de los encuestados no lo ve como un vigilante del sector en quien se pueda confiar. Para los defensores de una regulación pro cripto, esa falta de legitimidad pública podría convertirse en un obstáculo tan relevante como cualquier diferencia partidista.

La Casa Blanca no respondió a las solicitudes de comentarios mencionadas por la fuente original. Sí lo hizo un portavoz de World Liberty, quien afirmó que Trump “prometió convertir a Estados Unidos en la capital mundial de las criptomonedas, y World Liberty apoya de todo corazón esta visión”. El representante añadió que el presidente ha cumplido de forma constante su promesa de garantizar que uno de los avances tecnológicos más importantes del siglo se desarrolle y prospere en Estados Unidos.

En conjunto, el panorama deja una conclusión incómoda para el sector. La administración más favorable a las criptomonedas que ha visto Washington también enfrenta un fuerte problema de confianza entre los votantes. Y mientras el Senado decide el futuro de la Ley Clarity, el debate sobre regulación ya no gira solo en torno a innovación y crecimiento, sino también a ética pública y conflicto de interés.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 

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