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Hasta la mitad de los centros de datos de EE. UU. podría retrasarse o cancelarse

2h ago
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La expansión de los centros de datos en Estados Unidos enfrenta obstáculos políticos y físicos que podrían alterar las previsiones de demanda de gas y el suministro de GNL hacia Europa.
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  • Kimmeridge estima que entre 5.000 y 10.000 millones de pies cúbicos diarios de nueva demanda de gas podrían depender de los centros de datos.
  • La oposición política y las restricciones locales amenazan con retrasar o cancelar hasta la mitad de los centros de datos propuestos en Estados Unidos, según Kimmeridge.
  • Europa podría recibir hasta 80% de sus importaciones de GNL desde Estados Unidos en 2028, según las previsiones citadas.


Hasta la mitad de los centros de datos propuestos en Estados Unidos podría enfrentar retrasos o cancelaciones, según una advertencia de Kimmeridge Energy Management citada por Bloomberg. La firma atribuye el riesgo a la reacción política contra estos complejos y a una dificultad menos visible, pero decisiva: construir la infraestructura física necesaria para conectarlos a la red eléctrica, abastecerlos de energía y sostener sus operaciones.

Ben Dell, socio director y cofundador de Kimmeridge, afirmó durante una intervención en la sede de Bloomberg en Nueva York que el modelo de crecimiento asociado con Silicon Valley está chocando con restricciones concretas. La observación llega mientras las empresas tecnológicas y los desarrolladores aceleran sus planes para atender la demanda de inteligencia artificial, cuyos sistemas requieren instalaciones con un consumo energético considerable.

Una estimación con intereses económicos, pero también con advertencias

La proyección de Kimmeridge merece atención por el lugar que ocupa la firma dentro del mercado energético. La compañía mantiene participaciones en productoras de gas y en una terminal de exportación ubicada en Luisiana, por lo que una menor demanda interna podría afectar expectativas vinculadas con sus propios activos.

Sin embargo, Dell presentó la estimación como una advertencia incluso para esos intereses. Si los proyectos se retrasan, la demanda de gas prevista para Estados Unidos tendría que revisarse a la baja, aunque parte de ese combustible podría encontrar compradores en otros mercados mediante las exportaciones de gas natural licuado.

Kimmeridge calcula que Estados Unidos podría registrar un crecimiento esperado de aproximadamente 30.000 millones de pies cúbicos diarios en su demanda de gas. La mayor parte de ese incremento estaría relacionada con las exportaciones de GNL, mientras que los centros de datos representarían entre 5.000 y 10.000 millones de pies cúbicos diarios, una horquilla que, según Dell, se acercaría a su extremo inferior si se materializan los retrasos.

La cifra no significa que todos los proyectos cancelados dejarían de consumir energía de manera permanente, ni que la demanda desaparecería de inmediato. Sí muestra, en cambio, que la construcción de centros de datos se ha convertido en una variable relevante para las previsiones energéticas estadounidenses, especialmente cuando las empresas buscan capacidad para cargas de trabajo de inteligencia artificial.

La oposición política se extiende por Estados Unidos

La resistencia local a los centros de datos ya puede medirse en distintas partes del país. La evidencia disponible señala que cerca de una docena de estados han propuesto moratorias para estos proyectos, mientras crecen las objeciones relacionadas con la electricidad, el agua, el territorio y las emisiones. La afirmación de que más de 500 jurisdicciones cuentan con restricciones no está respaldada por la evidencia disponible y, por ello, no se presenta como un hecho confirmado.

Nueva York congeló durante un año la emisión de permisos ambientales para nuevos centros de datos de hiperescala, según anunció la gobernadora Kathy Hochul. La medida busca dar tiempo para elaborar una regulación más amplia y refleja la tensión entre atraer inversiones tecnológicas y evaluar su consumo de agua, energía y territorio.

Dell sostuvo que la oposición dejó de ser un asunto exclusivamente asociado con un partido político. Pensilvania, Texas y Ohio, estados que antes eran considerados más receptivos a este tipo de desarrollos, están generando resistencia y litigios, mientras el debate podría adquirir mayor peso durante las próximas elecciones intermedias.

El conflicto también modifica los plazos con los que trabajan los desarrolladores. Una empresa puede anunciar una instalación, asegurar terrenos y proyectar una fecha de apertura, pero todavía necesita permisos, conexiones eléctricas, sistemas de refrigeración, generación de respaldo y acuerdos sobre el uso del agua antes de convertir el plan en capacidad operativa.

Europa enfrenta el mismo desafío desde la red eléctrica

En Europa, el problema aparece con frecuencia bajo una forma diferente. La oposición vecinal no siempre constituye el principal obstáculo, porque la limitación suele estar en la capacidad de la red eléctrica para conectar nuevos complejos en los plazos prometidos por sus operadores.

El caso de Nscale en Essex ilustra esa dificultad. National Grid no pudo conectar a tiempo el sitio, valorado en £2.000 millones, para que comenzara a operar el próximo año, lo que evidencia cómo una instalación financiada y planificada puede quedar condicionada por la disponibilidad de infraestructura externa.

La conexión entre ambos continentes se encuentra en el combustible que alimenta parte de esa expansión. Si los centros de datos estadounidenses consumen menos gas de lo previsto, el mercado podría redirigir una porción del suministro hacia las terminales de licuefacción y los compradores internacionales, con Europa como uno de los destinos más relevantes.

El vínculo es especialmente importante porque Europa continúa reorganizando sus fuentes de energía y depende en gran medida del GNL importado. Por eso, los retrasos en Estados Unidos no solo representan un asunto inmobiliario o tecnológico, sino también una posible modificación de las expectativas sobre disponibilidad, precios y competencia por cargamentos.

El GNL estadounidense amplía su peso en Europa

La terminal Commonwealth LNG, vinculada con Kimmeridge, tomó en mayo la decisión final de inversión para un proyecto de USD 13.000 millones en Cameron Parish, Luisiana. La instalación está diseñada para exportar 9,5 millones de toneladas anuales a partir de aproximadamente 2030, aunque la fecha y el desempeño comercial dependerán de la ejecución del proyecto y de las condiciones del mercado.

Europa figura como el principal destino esperado para una parte importante de ese gas estadounidense. El Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero prevé que Estados Unidos suministre dos tercios de las importaciones europeas de GNL en 2026, con una proporción que podría aumentar hasta 80% en 2028.

La misma institución proyecta que las terminales europeas podrían tener para 2030 una capacidad equivalente a tres veces la demanda del continente. Esa previsión apunta a una posible sobrecapacidad de infraestructura, pero no elimina la relevancia de los flujos comerciales, porque una terminal construida puede competir por cargamentos incluso cuando la demanda doméstica no crece al ritmo esperado.

En ese escenario, un centro de datos que no consume el gas inicialmente previsto no necesariamente reduce la oferta disponible para Europa. El combustible puede licuarse y venderse en el exterior, aunque esa alternativa depende de terminales, contratos, capacidad de transporte y condiciones de precios que no se resuelven automáticamente con la cancelación de un proyecto tecnológico.

La promesa de una expansión con impacto cero

La controversia no se limita al suministro energético. Los centros de datos también enfrentan cuestionamientos por el uso del agua para refrigeración, la ocupación de terrenos, las emisiones asociadas con su consumo eléctrico y el posible efecto sobre los precios de la electricidad para hogares y empresas.

Las compañías tecnológicas suelen presentar estas instalaciones como una base necesaria para la innovación, los servicios digitales y la inteligencia artificial. Las comunidades, en cambio, evalúan si los beneficios económicos y laborales justifican las exigencias sobre redes eléctricas, recursos hídricos y sistemas de planificación que ya operan bajo presión.

Dell describió como escenario ideal un proyecto de impacto cero, sin efecto neto sobre el uso del agua, el terreno, las emisiones ni los precios de la electricidad. El propio ejecutivo reconoció que todavía no se ha construido una instalación con esas características en Estados Unidos ni en Europa.

La advertencia de Kimmeridge coloca un límite práctico al entusiasmo por la expansión acelerada de la infraestructura para inteligencia artificial. Antes de que cada anuncio de inversión se convierta en capacidad real, los desarrolladores tendrán que demostrar que pueden obtener permisos, asegurar energía y gestionar sus efectos ambientales sin generar una oposición que termine bloqueando sus planes.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.

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