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BIP 110 pone a prueba el consenso de Bitcoin: qué dice y qué opinan las voces del ecosistema

1h ago
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BIP 110 nació como una propuesta para limitar temporalmente el almacenamiento de datos arbitrarios en Bitcoin, pero el debate ha terminado planteando una cuestión mucho más profunda: cuando nodos, mineros, desarrolladores y empresas discrepan sobre las reglas, ¿quién decide finalmente qué es Bitcoin?

***

  • BIP 110 propone un soft fork temporal para restringir determinadas formas de almacenar datos dentro de las transacciones de Bitcoin.
  • La señalización minera ronda apenas 2,6%, muy lejos del umbral voluntario de 55%, pero la propuesta contempla posteriormente una fase de señalización obligatoria.
  • El bloque 961.632 no activa todavía las restricciones sobre datos: marca el momento en que los nodos BIP 110 pueden empezar a rechazar bloques que otros nodos consideran válidos.
  • La disputa enfrenta dos interpretaciones de la descentralización: proteger los recursos de los nodos o preservar una red neutral donde cualquier transacción válida pueda competir por espacio pagando comisiones.

 


De una disputa sobre datos a una disputa sobre Bitcoin

BIP 110, formalmente Reduced Data Temporary Softfork, propone introducir durante aproximadamente un año siete reglas adicionales destinadas a limitar determinadas maneras de insertar datos arbitrarios en las transacciones de Bitcoin.

Entre ellas figuran un máximo de 83 bytes para salidas OP_RETURN, límites de 256 bytes para ciertas cargas de datos y restricciones relacionadas con Taproot y Tapscript. Los UTXO existentes antes de la activación quedarían protegidos para evitar que fondos actualmente gastables puedan quedar bloqueados por las nuevas reglas.

Uno de sus principales objetivos son las inscriptions de Ordinals, un mecanismo que permite registrar imágenes, texto y otros datos dentro de transacciones y asociarlos a satoshis individuales.

Sus defensores sostienen que este almacenamiento crea costos para Bitcoin: quien introduce el dato paga una comisión una sola vez, mientras los operadores de nodos deben descargar y procesar esa información como parte de la blockchain. Limitar estos usos, argumentan, ayudaría a mantener accesible la operación de nodos y protegería la función primordial de Bitcoin como dinero.

Sus críticos llegan a la conclusión opuesta: si una transacción cumple las reglas y paga la tarifa correspondiente, impedirla mediante consenso supone introducir un criterio sobre qué usos de Bitcoin son aceptables.

El debate, por tanto, dejó de tratar solamente sobre Ordinals. La cuestión ahora es quién puede decidir para qué debe utilizarse Bitcoin.

El consenso que BIP 110 pone a prueba

Bitcoin no tiene un gobierno, ni un CEO o un comité capaz de imponer una actualización. En este sentido, un BIP —Bitcoin Improvement Proposal— es una propuesta formal de mejora o cambio que requiere aprobación de la red en su totalidad.

Los desarrolladores pueden escribir el software. Los operadores de nodos pueden instalarlo. Los mineros pueden producir bloques compatibles. Los exchanges y demás participantes económicos pueden decidir qué red reconocer.

Pero ninguno controla Bitcoin individualmente. El consenso emerge mientras esos participantes ejecutan reglas suficientemente compatibles para coincidir en qué bloques son válidos.

Un nodo completo verifica esas reglas independientemente. Los mineros producen bloques mediante prueba de trabajo, pero no pueden obligar a un nodo a aceptar uno que este considere inválido. Precisamente ahí aparece el problema de BIP 110.

La propuesta es un soft fork, es decir, introduce reglas más restrictivas. Históricamente Bitcoin ha activado otros soft forks importantes —como SegWit en 2017 o Taproot en 2021— sin dividir permanentemente la moneda.

Esto lo diferencia de un hard fork, que amplía las reglas y puede hacer que los nodos antiguos rechacen bloques producidos bajo las nuevas. El ejemplo histórico más conocido es Bitcoin Cash, que se separó de Bitcoin mediante un hard fork en 2017.

Sin embargo, que BIP 110 sea un soft fork no significa que no pueda producir una bifurcación. Si algunos nodos comienzan a rechazar bloques que el resto de Bitcoin acepta, pueden aparecer dos historias incompatibles de la blockchain.

El bloque 961.632 es el verdadero primer punto crítico

Esta es una de las distinciones más importantes alrededor de BIP 110. Los mineros han podido señalar voluntariamente la propuesta activando el bit 4 en el campo de versión de los bloques.

Para lograr un lock-in anticipado se necesitaban al menos 1.109 de 2.016 bloques, aproximadamente 55%. Ese apoyo no apareció. La señalización rondaba apenas 2,6% al 7 de agosto, aunque OCEAN comenzó a señalizar BIP 110 por defecto a mediados de julio.

Pero la propuesta contiene un segundo mecanismo. Entre los bloques 961.632 y 963.647, los nodos que ejecuten BIP 110 empezarán a exigir esa señalización. Un bloque sin bit 4 podrá seguir siendo perfectamente válido para Bitcoin Core, pero será rechazado por los nodos que apliquen BIP 110.

La secuencia es:

Bloque 961.632: comienza la señalización obligatoria y puede surgir el desacuerdo de consenso.

Bloque 963.648: BIP 110 alcanza como máximo su lock-in.

Bloque 965.664: comenzarían realmente las restricciones sobre almacenamiento de datos.

Por eso resulta engañoso hablar únicamente de una “activación en septiembre”. El bloque 961.632 todavía no activa las restricciones de BIP 110, pero sí puede ser el momento en que dos grupos de nodos dejen de estar de acuerdo sobre cuál es la cadena válida.

¿Realmente podría partirse Bitcoin?

Supongamos que después del bloque 961.631 un gran pool encuentra un bloque sin señalizar BIP 110. Un nodo Bitcoin convencional lo acepta. Un nodo BIP 110 lo rechaza.

Si después aparecen mineros dispuestos a construir sobre una alternativa compatible con BIP 110, pueden existir dos ramas diferentes. Eso no significa automáticamente que aparezcan dos Bitcoins económicamente comparables.

Si prácticamente todo el hashrate continúa con la cadena convencional y solamente una pequeña fracción mina BIP 110, la segunda cadena podría producir bloques con extrema lentitud hasta ajustar su dificultad.

También necesitaría exchanges, custodios, wallets, liquidez y usuarios dispuestos a reconocer valor en sus monedas. Por eso, con una señalización cercana a 2,6%, el escenario observable apunta más hacia una posible cadena minoritaria que hacia una división equilibrada como BTC y Bitcoin Cash.

Pero el experimento sigue siendo significativo porque mostraría en tiempo real qué sucede cuando distintos participantes dejan de compartir las mismas reglas de consenso.

¿Qué dicen las voces del ecosistema?

Luke Dashjr: restringir datos para proteger la descentralización

Luke Dashjr, desarrollador veterano de Bitcoin, responsable de Bitcoin Knots y vinculado al pool OCEAN, es una de las figuras más asociadas con el impulso para restringir el almacenamiento arbitrario.

BIP 110 está firmado por el desarrollador seudónimo Dathon Ohm, mientras Dashjr aparece acreditado por aportes al diseño original. Bitcoin Knots incorpora soporte para la propuesta y OCEAN concentra buena parte de la señalización observable.

La posición favorable a BIP 110 sostiene que la resistencia a censura de Bitcoin debe proteger principalmente su función como dinero abierto y sin permisos, no necesariamente garantizar espacio permanente para cualquier tipo de archivo.

La propia especificación argumenta que el almacenamiento arbitrario puede aumentar los costos de operar nodos y encarecer los pagos, empujando a los usuarios hacia intermediarios y reduciendo indirectamente la descentralización.

Desde esta perspectiva, limitar determinados datos no sería censurar Bitcoin, sino proteger su capacidad para funcionar como dinero resistente a censura.

Michael Saylor: la cura puede ser peor que el problema

Michael Saylor, presidente ejecutivo de Strategy, rechaza esa conclusión. Su principal objeción no consiste en defender Ordinals, sino en advertir sobre el precedente de modificar las reglas de consenso para eliminar usos que actualmente son válidos.

Saylor ha argumentado que convertir una controversia sobre spam en una modificación capaz de invalidar transacciones introduce un peligro mayor que el problema que pretende solucionar. Incluso describió BIP 110 como una iniciativa “iatrogénica”: una intervención cuya cura puede provocar más daño que la enfermedad.

La cuestión que plantea su posición es sencilla pero incómoda: si hoy puede prohibirse un uso válido porque una parte de la comunidad lo considera spam, ¿qué podría decidir prohibirse mañana?

Jameson Lopp: los nodos tampoco gobiernan Bitcoin

Jameson Lopp, cofundador de Casa, ha cuestionado además la idea de interpretar el número de nodos como una especie de votación democrática. Cualquiera puede operar varios nodos. Eso no significa que esos nodos tengan suficiente peso económico para obligar a los mineros o al resto del ecosistema a seguir sus reglas.

Lopp sostiene que Bitcoin no funciona mediante “un nodo, un voto”. Para que la amenaza de rechazar bloques tenga consecuencias económicas deben participar nodos relevantes para exchanges, custodios, empresas y otros actores capaces de generar incentivos para los mineros.

Su argumento introduce un matiz crucial: todo usuario es soberano para escoger qué software ejecutar, pero esa libertad no implica que el resto de Bitcoin tenga que acompañarlo.

Aaron van Wirdum y la frontera entre política y consenso

El periodista y autor Aaron van Wirdum había explicado una distinción particularmente útil durante la controversia previa entre Bitcoin Core y Bitcoin Knots sobre OP_RETURN.

Un nodo puede mantener una política local y decidir, por ejemplo, que no quiere retransmitir determinadas transacciones. Otro nodo puede adoptar una política distinta. Mientras ambos continúen aceptando los mismos bloques, Bitcoin permanece bajo un mismo consenso. BIP 110 cruza esa frontera.

La pregunta deja de ser: “¿Quiero retransmitir esta transacción?” y se convierte en: “¿Consideraré inválido un bloque que la contenga?”. Esa diferencia transforma una decisión local sobre mempool en una decisión sobre qué blockchain está dispuesto a seguir cada nodo.

Adam Back y la libertad de bifurcarse

El pionero de Bitcoin, Adam Back, cofundador de Blockstream y creador de Hashcash, también se ha opuesto a BIP 110.

Back sostiene que intentar controlar mediante consenso cómo otros utilizan Bitcoin entra en tensión con el carácter abierto de la red. Al mismo tiempo, recuerda que cualquier grupo es libre de ejecutar reglas diferentes. Eso no significa, sin embargo, que pueda obligar al resto a reconocer esas reglas como Bitcoin.

Según esta visión, si una minoría aplica BIP 110 y termina siguiendo otra cadena, esa bifurcación sería precisamente una expresión de la descentralización: nadie puede impedir que exista, pero tampoco puede exigir que el mercado la reconozca como BTC. (coindesk.com)

La paradoja: ambos bandos abogan por la descentralización

Aquí está el núcleo filosófico de BIP 110. Sus defensores argumentan que almacenar cantidades crecientes de información aumenta los recursos necesarios para operar nodos.

Si cada vez resulta más costoso verificar independientemente Bitcoin, menos personas podrán hacerlo y la red puede terminar más centralizada. Sus críticos responden que una red descentralizada también exige neutralidad.

Si una transacción cumple las reglas y paga por el espacio que consume, alguien tendría que asumir la autoridad de decidir que su finalidad no es legítima para prohibirla. Ambos bandos, por tanto, aseguran defender la resistencia a censura.

Para unos, BIP 110 protege esa propiedad al preservar Bitcoin como dinero accesible y verificable independientemente. Para los otros, la propia decisión de discriminar entre usos permitidos constituye censura.

No es una diferencia técnica menor. Son dos concepciones diferentes de qué significa que Bitcoin sea una red sin permisos.

Ni mineros ni nodos votan solos

BIP 110 también vuelve a abrir una pregunta que acompañó las llamadas guerras del tamaño de bloque: ¿quién manda realmente en Bitcoin? Los mineros no pueden obligar a un nodo a aceptar un bloque que viola sus reglas. Pero los nodos tampoco producen bloques y un gran número de ellos no constituye necesariamente mayoría económica.

Los desarrolladores escriben software, pero nadie está obligado a instalarlo. Los exchanges no escriben las reglas del protocolo, pero su decisión sobre qué cadena denominar BTC puede resultar decisiva para su valor y liquidez.

Bitcoin no es una democracia donde pueda contarse una sola clase de votos. El consenso emerge de la coordinación entre usuarios, nodos, mineros, desarrolladores, exchanges, custodios y demás infraestructura económica. BIP 110 pone esa abstracción a prueba.

Lo que puede cambiar incluso si BIP 110 fracasa

La propuesta puede terminar en una cadena minoritaria, provocar una divergencia breve o conseguir que suficientes mineros comiencen a señalizar para evitar una separación prolongada.

Pero incluso si fracasa, el conflicto ya ha reabierto preguntas fundamentales: ¿Puede una red neutral determinar qué usos de sus bloques son legítimos? ¿Reducir costos para los nodos justifica restringir transacciones? ¿Cuándo una política contra spam se convierte en censura?

¿Cuánto poder económico necesitan los operadores de nodos para imponer un soft fork? ¿Y qué ocurre cuando dos grupos ejecutan reglas diferentes y ambos aseguran representar Bitcoin? El bloque 961.632 puede convertir esas preguntas en algo observable.

Todavía no será el momento en que entren en vigor las restricciones de datos de BIP 110. Será un punto más fundamental: desde esa altura, dos computadoras conectadas a Bitcoin podrían observar el mismo bloque y llegar a conclusiones opuestas. Una dirá: “Este bloque es válido”. La otra: “Este bloque no pertenece a Bitcoin”.

Si eso ocurre, BIP 110 habrá dejado definitivamente de ser una discusión sobre Ordinals y almacenamiento de datos. Se habrá convertido en una prueba práctica de cómo una red sin autoridad central decide qué reglas —y qué Bitcoin— prevalecen.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 

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