La demanda de educación cripto supera ampliamente la oferta universitaria, según OKX
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La mayoría de estudiantes y padres respalda la enseñanza universitaria de criptomonedas y blockchain, pero un estudio académico detectó que 151 de 533 universidades estadounidenses revisadas ofrecían al menos un curso relacionado. La brecha empuja a los jóvenes hacia redes sociales e influencers, mientras Bitcoin también llama la atención como forma de remuneración.
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- El 90% de los estudiantes y el 87% de los padres considera que las universidades deberían enseñar criptomonedas y blockchain.
- Una revisión académica de 533 universidades estadounidenses identificó 151 con al menos un curso relacionado con blockchain.
- El 56% de los estudiantes aceptaría un empleo que pagara 20% del salario en Bitcoin, aunque esa compensación mantiene obligaciones fiscales en EE. UU.
La educación sobre criptomonedas y blockchain enfrenta una brecha visible entre el interés de los estudiantes universitarios y la oferta formal de las instituciones académicas. Un informe de OKX indicó que el 90% de los estudiantes consultados quiere que la educación financiera incluya estos temas, mientras que una revisión académica independiente identificó que 151 de 533 universidades estadounidenses con escuelas de negocios acreditadas ofrecían al menos un curso relacionado con blockchain.
El contraste no implica que todos los programas tengan la misma profundidad ni que la demanda se traduzca automáticamente en una formación especializada. Sin embargo, muestra que una generación interesada en activos digitales suele buscar respuestas fuera del aula, incluso en áreas donde los errores pueden tener consecuencias financieras, fiscales y de seguridad.
Interés estudiantil frente a una oferta académica limitada
El informe de OKX, denominado New Money Curriculum, señaló que el respaldo a la enseñanza universitaria de criptomonedas y blockchain alcanza también a los padres. El 87% de ese grupo coincidió con los estudiantes en que las universidades deberían abordar estos contenidos, y 27% de los estudiantes junto con 32% de los padres consideró que la formación debería ser obligatoria, no simplemente una asignatura optativa.
La revisión académica fue publicada en 2025 por el Information Systems Education Journal. Sus investigadores examinaron los sitios web y catálogos de cursos de 533 universidades estadounidenses con escuelas de negocios acreditadas por la Association to Advance Collegiate Schools of Business, y realizaron la búsqueda en marzo de 2024.
El análisis identificó 151 instituciones, aproximadamente 28% del total, con al menos una materia vinculada con blockchain. La revisión incluyó cursos de negocios, ciencias de la computación, ingeniería y otros departamentos, por lo que no se limitó a programas cuyo nombre incluyera exclusivamente blockchain o criptomonedas.
La cantidad de cursos también mostró una concentración importante. Aunque 151 universidades ofrecían al menos una clase relevante, solo 76 contaban con dos o más, mientras que apenas dos instituciones tenían diez o más cursos; los contenidos más comunes fueron fundamentos de blockchain, desarrollo de contratos inteligentes y economía de las criptomonedas.
Los datos deben leerse como una comparación entre mediciones distintas: OKX evaluó el respaldo de estudiantes y padres, mientras el estudio académico registró la disponibilidad de cursos en escuelas de negocios acreditadas en Estados Unidos. Además, la información disponible sobre OKX no precisa el número de encuestados, las fechas del trabajo de campo ni el método utilizado para seleccionar a los participantes, una limitación relevante al valorar el alcance de sus porcentajes.
Las redes sociales ocupan el lugar de las aulas
La falta de cursos formales parece haber desplazado buena parte del aprendizaje hacia plataformas digitales y figuras con influencia en internet. OKX informó que 33% de los estudiantes identificó a las redes sociales o a los influencers como su principal fuente de información sobre criptomonedas, casi cinco veces el 7% que señaló a escuelas, maestros o profesores.
Los asesores financieros ocuparon el segundo lugar entre las fuentes estudiantiles, con 17%, seguidos por las plataformas y aplicaciones de criptomonedas, con 12%. Familia y amigos representaron 10% cada uno, mientras que las noticias tradicionales quedaron en el último lugar, con 6%, según las categorías incluidas en la encuesta.
Entre los padres apareció un patrón diferente, aunque tampoco dominó la educación universitaria. Las plataformas y aplicaciones de criptomonedas fueron su principal fuente, con 21%, seguidas de los asesores financieros, con 19%, y de las redes sociales o influencers, con 17%; amigos y familiares alcanzaron 12%, y las noticias tradicionales, 11%.
La diferencia generacional resulta clara: los estudiantes tuvieron casi el doble de probabilidades que los padres de depender principalmente de redes sociales para informarse sobre criptomonedas. Aun así, la encuesta no comprobó si los participantes dominaban aspectos concretos como seguridad de carteras, gestión de claves privadas, valoración de tokens, impuestos o prevención del fraude.
Por esa razón, los resultados describen las fuentes que los encuestados consideran más importantes y su percepción sobre el propio conocimiento, pero no constituyen una prueba independiente de alfabetización financiera. La influencia de exchanges y aplicaciones también merece atención, porque esas plataformas ocuparon el primer lugar entre los padres y el tercero entre los estudiantes, combinando funciones educativas y comerciales.
La transferencia de conocimientos llega a las familias
El flujo de información no se quedó en los teléfonos de los estudiantes, sino que también llegó a los hogares. El 47% de los estudiantes dijo haber enseñado a un padre o tutor algo sobre criptomonedas o inversiones, mientras que 43% de los padres afirmó que su hijo universitario le había explicado alguno de esos temas.
Cerca de una cuarta parte de los estudiantes indicó que esas lecciones incluían específicamente criptomonedas, ya fuera como tema independiente o junto con otras formas de inversión. La percepción sobre quién entiende mejor el sector siguió la misma dirección, pues 53% de los estudiantes y 51% de los padres consideró que los universitarios tienen más conocimientos que sus padres.
Solo 14% de los estudiantes y 13% de los padres pensó que la generación mayor tenía ventaja en ese conocimiento. La confianza, sin embargo, no siempre se convirtió en actividad concreta: 56% de los padres dijo que probablemente o definitivamente permitiría que su hijo universitario realizara una transacción de criptomonedas en su nombre, pero únicamente 9% de los estudiantes afirmó haber completado una operación para un padre.
La encuesta también mostró desacuerdos sobre quién debería dirigir las primeras decisiones de inversión. Entre los estudiantes, 36% sostuvo que ellos deberían tener la mayor influencia, frente a 16% que eligió a sus padres; entre los padres, 29% favoreció el liderazgo del estudiante y 30% asignó el papel principal a los padres o a la familia.
Ambas generaciones tendieron a considerar las criptomonedas una inversión y no un entretenimiento. El 52% de los estudiantes describió su compra como una inversión de largo plazo, casi nueve veces por encima del 6% que la calificó como un pasatiempo; entre los padres, las proporciones fueron 48% y 9%, respectivamente.
La aceptación de alguna exposición no significó una apuesta ilimitada por los activos digitales. El 89% de los estudiantes consideró que una cartera responsable podría incluir cierta exposición a criptomonedas, mientras 11% opinó que la asignación adecuada era cero, aunque el informe no publicó el desglose completo de los tamaños de asignación.
Bitcoin aparece en las conversaciones sobre empleo e inversión
El interés por los activos digitales también alcanzó la remuneración laboral. El 56% de los estudiantes dijo que probablemente o definitivamente aceptaría un empleo que pagara 20% de su salario en BTC, una disposición que subió a 62% entre los padres, aunque la preferencia declarada no resuelve por sí sola los problemas de administración, volatilidad y cumplimiento.
En Estados Unidos, recibir BTC como parte de la compensación no elimina las obligaciones tributarias federales. El Taxpayer Advocate Service del IRS establece que los activos digitales recibidos como remuneración se tratan como ingreso ordinario, y que los salarios pagados en criptomonedas siguen sujetos a retenciones por impuesto federal sobre la renta, Seguridad Social, Medicare e impuestos de desempleo.
Después de recibir el activo, el trabajador generalmente conserva BTC como un activo de capital. Una venta o intercambio posterior puede generar una ganancia o pérdida de capital, calculada a partir de la diferencia entre el valor del activo al momento de recibirlo y su valor cuando se dispone de él, de acuerdo con la explicación tributaria citada en la información de origen.
La adopción de pagos salariales en criptomonedas ya ha enfrentado obstáculos operativos y fiscales. Un análisis de nómina cripto de septiembre de 2025 citó una encuesta de compensación de Pantera Capital, según la cual la proporción de trabajadores del sector cripto que recibe activos digitales aumentó a 9,6% en 2024, una cifra que refleja crecimiento, pero todavía una utilización limitada.
Pese al entusiasmo por recibir parte del sueldo en BTC, los estudiantes y padres no colocaron a Bitcoin en el primer puesto cuando se les preguntó qué activo podrían lamentar no haber comprado durante la universidad. Los bienes raíces lideraron entre 27% de los estudiantes, seguidos de acciones de inteligencia artificial y tecnología, con 23%, el S&P 500, con 20%, y Bitcoin, con 17%.
Los padres mantuvieron a los bienes raíces en la primera posición, con 26%, pero dieron a Bitcoin el segundo lugar, con 24%. Las acciones de inteligencia artificial y tecnología y el S&P 500 no aparecen con sus porcentajes correspondientes en el material citado para ese grupo, por lo que el resultado permite identificar la diferencia de prioridad respecto de BTC, pero no reconstruir una clasificación completa.
Programas respaldados por la industria
Algunas empresas del sector han intentado cubrir parte de la brecha mediante alianzas directas con universidades. Ripple firmó en julio un acuerdo de cinco años con la Universidad de Kansas que incluye educación sobre alfabetización financiera y activos digitales para estudiantes-atletas y otros integrantes de la comunidad universitaria.
La Universidad de Kansas también opera un validador del XRP Ledger a través de su escuela de ingeniería, con apoyo de la University Blockchain Research Initiative de Ripple. Ese componente ofrece una experiencia práctica relacionada con blockchain, aunque corresponde a un programa respaldado por la industria y no demuestra, por sí mismo, un aumento generalizado de la oferta académica.
La diferencia entre una alianza empresarial y un currículo universitario amplio es importante para evaluar la preparación de los estudiantes. Un programa financiado por una compañía puede aportar infraestructura, casos de uso y recursos técnicos, pero la formación financiera también necesita abordar riesgos, custodia, fraude, impuestos, valoración y conflictos de interés.
El informe de OKX deja planteada una presión concreta para las universidades: estudiantes y padres ya consideran que las criptomonedas forman parte de la conversación financiera contemporánea. La respuesta académica dependerá de si las instituciones amplían cursos rigurosos y multidisciplinarios, en lugar de limitarse a iniciativas aisladas o a contenidos condicionados por la oferta de una empresa.
Mientras esa oferta se expande lentamente, las redes sociales seguirán funcionando como una puerta de entrada para muchos jóvenes. El desafío consiste en que el interés por BTC y blockchain encuentre una educación capaz de separar innovación, inversión y especulación, sin convertir la popularidad del tema en sustituto de la comprensión financiera.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.
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