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Project Eleven prueba solución para proteger BTC de computación cuántica, pero activos de Satoshi no están seguros

16h ago
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Una nueva demostración desarrollada por Project Eleven propone una forma de recuperar bitcoins vulnerables a la computación cuántica mediante pruebas de conocimiento cero. Aunque la técnica representa un avance importante para futuras migraciones, todavía deja sin solución los bitcoins más antiguos, incluidos los atribuidos a Satoshi Nakamoto.

***

  • Project Eleven presentó un prototipo que utiliza pruebas de conocimiento cero para recuperar bitcoins vulnerables al Q-Day.
  • La propuesta podría complementar BIP-361, que plantea congelar monedas expuestas a ataques cuánticos.
  • Los bitcoins minados antes de 2012, incluidos los de Satoshi, seguirían sin poder recuperarse mediante este método.

 

La discusión sobre cómo proteger Bitcoin frente a la futura llegada de computadoras cuánticas acaba de sumar un nuevo capítulo. Investigadores de Project Eleven anunciaron un prototipo basado en pruebas de conocimiento cero que permitiría demostrar la propiedad de determinados bitcoins sin revelar información privada, abriendo una posible vía para recuperar monedas afectadas por un eventual ataque cuántico.

El desarrollo llega pocos meses después de la publicación de la propuesta BIP-361, presentada en abril por Jameson Lopp y otros cinco autores. Esa iniciativa plantea congelar progresivamente los bitcoins almacenados en direcciones consideradas vulnerables a la computación cuántica si sus propietarios no los migran hacia esquemas criptográficos más seguros, detalla CoinDesk.

La propuesta generó un intenso debate dentro de la comunidad de Bitcoin. Sus críticos sostienen que congelar monedas contradice el principio de propiedad permanente sobre el que se construyó la red, mientras que sus defensores consideran que la medida sería preferible a permitir que futuros atacantes cuánticos roben esos fondos.

La nueva demostración técnica cambia parcialmente ese escenario. En lugar de que un congelamiento sea irreversible, las pruebas de conocimiento cero podrían permitir que los propietarios legítimos recuperen posteriormente sus bitcoins sin exponer información sensible.

Sin embargo, el avance también deja al descubierto una importante limitación. Precisamente las monedas más antiguas de la red, incluyendo las atribuidas a Satoshi Nakamoto, quedarían fuera del mecanismo de recuperación.

¿Por qué la computación cuántica representa una amenaza?

Bitcoin protege sus transacciones mediante criptografía de curva elíptica. En este sistema, una clave privada genera una clave pública mediante una operación matemática que resulta prácticamente imposible de invertir utilizando computadoras convencionales.

La seguridad del esquema cambia bajo un escenario conocido como Q-Day, el momento hipotético en el que una computadora cuántica suficientemente potente pueda ejecutar el algoritmo de Shor para calcular una clave privada a partir de una clave pública.

Si ese escenario llegara a materializarse, cualquier dirección cuya clave pública haya sido revelada en la cadena podría quedar expuesta a robos.

De acuerdo con BIP-361, más del 34% de todos los bitcoins existentes se encuentran actualmente en esa categoría de vulnerabilidad potencial.

Después del Q-Day, una firma digital dejaría de demostrar quién es el verdadero propietario de una dirección. Tanto el dueño legítimo como un atacante cuántico podrían producir firmas indistinguibles para la red.

No toda la criptografía de Bitcoin sufriría el mismo impacto. Las funciones hash utilizadas ampliamente dentro del protocolo seguirían ofreciendo una resistencia muy elevada incluso frente a computadoras cuánticas, ya que el algoritmo de Grover únicamente reduce parcialmente su nivel efectivo de seguridad.

Las pruebas de conocimiento cero ofrecen una nueva alternativa

Project Eleven desarrolló el prototipo junto con Jim Posen, principal desarrollador del sistema de pruebas criptográficas Binius.

La idea consiste en que un usuario demuestre que conoce el material criptográfico situado por encima de una dirección dentro del árbol jerárquico utilizado por las billeteras modernas.

La prueba también verifica que esa información deriva correctamente la dirección correspondiente y vincula la demostración a una transacción específica de migración.

Todo ello ocurre sin revelar las claves privadas ni las frases semilla utilizadas por el propietario.

Los resultados técnicos obtenidos llamaron la atención por su eficiencia. En una MacBook Air equipada con un procesador M5, la generación de la prueba requirió 243 milisegundos utilizando cuatro núcleos del procesador.

La verificación tomó apenas 40 milisegundos, mientras que el proceso completo utilizó alrededor de 2 GB de memoria, sin necesidad de emplear una GPU ni configuraciones criptográficas de confianza previas.

Project Eleven también informó que su implementación completa tarda 910 milisegundos ejecutándose únicamente sobre CPU. Según la compañía, esto representa una mejora cercana a 16 veces respecto a implementaciones comparables y puede alcanzar aproximadamente 60 veces más velocidad si se excluye la construcción inicial del circuito criptográfico.

El gran problema: Satoshi y las billeteras antiguas

El avance, sin embargo, posee una limitación estructural difícil de resolver.

El mecanismo depende de que exista una clave superior dentro del árbol jerárquico de derivación desde la cual pueda demostrarse la propiedad de una dirección determinada.

Ese tipo de estructura fue introducido con BIP-32, especificación publicada en febrero de 2012 que incorporó las frases semilla y las billeteras jerárquicas determinísticas utilizadas actualmente.

Antes de esa fecha, las billeteras de Bitcoin funcionaban de manera completamente distinta.

Cada clave privada era generada de forma independiente y aleatoria, sin existir una semilla maestra ni un árbol criptográfico del cual derivaran las demás direcciones.

Las monedas minadas por Satoshi Nakamoto durante 2009 y 2010 pertenecen precisamente a esa generación de billeteras.

Esos bitcoins utilizan salidas del tipo Pay-to-Public-Key, donde la clave pública aparece directamente registrada en la cadena de bloques y no existe ninguna clave superior que permita construir una prueba de conocimiento cero como la propuesta por Project Eleven.

La misma limitación afecta a prácticamente todas las billeteras creadas antes de 2012, precisamente el grupo que concentra buena parte de los bitcoins más antiguos y menos activos de toda la red.

Un debate que apenas comienza

Project Eleven reconoce que su prototipo todavía se encuentra en una etapa temprana de desarrollo.

La implementación aún no ha sido auditada, únicamente soporta tres tipos de direcciones de Bitcoin, no incluye compatibilidad con Taproot y la raíz criptográfica utilizada para la prueba parte desde la clave correspondiente al tipo de moneda en lugar de hacerlo desde la frase semilla completa.

Además, el sistema todavía no permite recuperar monedas en ninguna blockchain operativa.

Aun así, el desarrollo modifica uno de los principales argumentos alrededor de BIP-361. Jameson Lopp había reconocido anteriormente que no considera ideal la propuesta de congelar bitcoins vulnerables, pero que la veía preferible frente a permitir futuros robos mediante computadoras cuánticas.

Hasta ahora, muchos críticos sostenían que congelar monedas equivalía a destruirlas para siempre.

Si mecanismos como el presentado por Project Eleven llegan a convertirse en una solución práctica, ese supuesto cambiaría significativamente. El congelamiento podría transformarse en una medida temporal que preserve los fondos hasta que su propietario demuestre su identidad mediante pruebas criptográficas avanzadas.

Sin embargo, incluso bajo ese escenario seguiría existiendo una excepción imposible de ignorar. Las monedas de Satoshi Nakamoto nunca podrán beneficiarse de este mecanismo porque fueron creadas antes de la existencia de las frases semilla y de las billeteras jerárquicas. Paradójicamente, los bitcoins más emblemáticos de toda la historia continuarían siendo también algunos de los más difíciles de proteger frente a una futura era de la computación cuántica.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.

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