Steve Keen advierte sobre hambruna global, guerra con Irán y riesgo para Bitcoin y la IA
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El economista Steve Keen lanzó una serie de advertencias extremas sobre la guerra con Irán, el estrecho de Ormuz, el suministro mundial de fertilizantes, helio y energía, y el impacto que una interrupción prolongada podría tener sobre alimentos, chips y mercados. En la misma conversación, también habló de una futura contracción por la burbuja de la inteligencia artificial y reiteró su visión crítica sobre Bitcoin.
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- Steve Keen sostuvo que una interrupción sostenida en el estrecho de Ormuz podría afectar petróleo, fertilizantes, helio y semiconductores a escala global.
- El economista dijo que, si faltan fertilizantes provenientes de la región, el planeta podría enfrentar una caída severa en la producción de alimentos.
- Además de la guerra, Keen alertó sobre una futura corrección de la burbuja de la IA y reiteró su postura de que Bitcoin enfrenta riesgos estructurales por su consumo energético.
El economista Steve Keen trazó un panorama extremadamente sombrío sobre la escalada militar en torno a Irán y sus posibles efectos en la economía mundial. En una conversación con Steven Bartlett, Keen afirmó que el conflicto amenaza a todo el planeta, no solo por el petróleo, sino por el papel crítico que juega el estrecho de Ormuz en el paso de fertilizantes, helio, gas y otros insumos estratégicos.
La conversación apareció en Financial Crash Expert: In 3 months We’ll Enter A Famine! If Iran Doesn’t Surrender It’s The End!, presentado por The Diary Of A CEO. Allí, Keen planteó escenarios de desenlace para la guerra, habló de una posible hambruna global, cuestionó el rol de Donald Trump, y extendió sus comentarios a la burbuja de la inteligencia artificial y al futuro de Bitcoin.
Sus afirmaciones fueron formuladas en términos especulativos y políticos, con valoraciones muy fuertes sobre gobiernos y líderes. Aun así, varias de sus advertencias giraron en torno a un punto concreto: la vulnerabilidad del sistema productivo global cuando demasiados recursos esenciales dependen de un paso marítimo estrecho y geopolíticamente inestable.
El estrecho de Ormuz como punto crítico para energía, helio y fertilizantes
Keen explicó que el estrecho de Ormuz funciona como un cuello de botella de apenas unos 21 kilómetros por donde pasa una parte relevante de la oferta mundial de petróleo, gas, helio, fertilizantes y derivados asociados. En su descripción, ese estrecho permite a Irán influir sobre qué embarcaciones pasan y cuáles no, dependiendo de la posición política de cada país frente al conflicto.
Uno de los puntos más llamativos de su intervención fue el énfasis en el helio. Según dijo, cerca del 30% del helio mundial proviene de un campo gasífero compartido entre Qatar e Irán, y este recurso es clave para la industria de semiconductores. Keen recordó que el helio no tiene sustituto práctico en varios procesos industriales y que, si el suministro cae, también cae la capacidad de producir chips.
En la conversación se citó una estimación atribuida al experto Phil Kornbluth, fechada en marzo de 2026, según la cual el mercado enfrentaría al menos entre 2 y 3 meses de interrupción en la producción de helio, con hasta 6 meses para una normalización del suministro. También se mencionó que Corea del Sur obtiene el 65% de su helio desde Qatar y produce dos tercios de los chips de memoria del mundo.
Keen también ligó el estrecho de Ormuz con el fertilizante. Sostuvo que entre el 20% y el 30% del fertilizante global pasa por esa zona y advirtió que, si ese flujo se interrumpe, la producción de alimentos se resentirá con fuerza. Su idea central fue simple: sin fertilizante, la agricultura moderna pierde una pieza esencial y el impacto no tardaría en sentirse en precios, oferta y seguridad alimentaria.
La advertencia de una hambruna global en pocos meses
El economista llevó ese razonamiento más lejos al afirmar que, si la región deja de suministrar esos insumos, el mundo podría encaminarse a una hambruna. En su intervención dijo que India podría quedarse sin fertilizante en un plazo de entre 2 y 3 meses y que la producción alimentaria global podría caer entre un 10% y un 25%.
Su formulación fue extrema. Keen señaló que, si el mundo perdiera el 20% del fertilizante disponible, podría perder aproximadamente el 20% de la comida producida. Añadió que la humanidad no ha vivido antes una hambruna verdaderamente global de esa magnitud, sino crisis localizadas en regiones o países específicos.
También puso como ejemplo la fragilidad de Australia, su país de origen, al afirmar que dispone de unos 30 días de suministro de petróleo. A su juicio, cuando ese combustible se agota, transportar alimentos desde el campo a las ciudades se vuelve mucho más difícil. El punto de fondo fue que incluso las economías avanzadas son más vulnerables de lo que creen.
En esa misma línea, Bartlett conectó la discusión con el costo de vida y relató su conversación con un conductor de Uber que trabajaba tres empleos para sostener a su familia. Keen aprovechó ese ejemplo para señalar que una subida brusca de precios en energía y alimentos golpearía primero a quienes ya viven al límite, sin margen para absorber nuevos choques inflacionarios.
Los cinco escenarios que Keen imagina para el conflicto
A lo largo de la charla, Keen enumeró cinco posibles escenarios para el desenlace de la guerra. El primero fue la destrucción de Irán, algo que consideró prácticamente inviable sin uso de armas nucleares. Dijo que ese escenario es el que más teme, aunque le asignó una probabilidad menor al 10% y estimó cerca de un 5% en el contexto actual.
El segundo escenario fue que Irán destruya infraestructura energética del Golfo. Keen dijo que lo considera altamente probable y advirtió que, si eso ocurre, países como Arabia Saudita, Qatar o Dubái podrían volverse inhabitables por su dependencia de sistemas energéticos críticos. Citó un ataque previo contra instalaciones sauditas que, según dijo, dejó fuera de servicio 2 de 14 unidades clave para gas natural licuado y cuya reparación tomaría 5 años.
El tercer escenario fue la llamada doctrina Sansón, una referencia al uso potencial de armas nucleares por parte de Israel si enfrenta una derrota existencial. Keen describió esa opción como terrorífica por el riesgo civilizatorio que implicaría. El cuarto fue que Irán logre inutilizar el arsenal nuclear israelí, opción que dijo esperar porque, en su opinión, eliminaría la vía nuclear del conflicto.
El quinto escenario fue que Irán desarrolle armas nucleares. Entre todos, Keen sostuvo que el resultado más probable sería el cuarto: que Irán desactive la capacidad nuclear israelí. Esta es una de las afirmaciones más controversiales de toda la entrevista, y fue presentada por él como hipótesis derivada de la supuesta preparación militar iraní y de la capacidad del país para resistir intentos de “decapitación” estratégica.
Trump, mercados y acusaciones de manipulación
Keen fue especialmente duro con Donald Trump. Lo acusó de estar operando un esquema de “pump and dump” con el petróleo, al hacer anuncios que moverían el precio del crudo al alza o a la baja para beneficiar a su círculo y a sí mismo. No presentó pruebas documentales durante la conversación, pero insistió en que esa lectura encaja con el patrón de comportamiento del mandatario.
Según su tesis, Trump amenaza, retrasa, cambia el tono y reabre espacios de negociación para mover expectativas. Keen interpretó esas oscilaciones como un intento de manipular mercados energéticos en un momento en que cualquier declaración presidencial puede alterar el precio del barril y el comportamiento bursátil.
Cuando Bartlett mencionó que Trump hablaba de negociaciones en marcha y de una pausa de 10 días hasta el 6 de abril sobre ataques a plantas energéticas iraníes, Keen respondió que eso podía ser parte de esa misma lógica. También dijo que Trump querrá afirmar que ganó, sin importar el resultado real, porque perder sería incompatible con su autoimagen política.
En otro tramo de la conversación, Keen aseguró que cree probable el envío de tropas terrestres estadounidenses, con una probabilidad superior al 50%. A su juicio, sería una misión suicida por el tamaño del territorio iraní, la complejidad del terreno y la estructura descentralizada de sus fuerzas armadas, que describió como divididas en 31 regiones con sistemas de respaldo propios.
La otra alarma de Keen: IA, colapso financiero y empleos
Más allá de la guerra, Keen retomó otro tema por el que ya es conocido: los ciclos de auge y caída financiera. Dijo que la inteligencia artificial vive un patrón clásico de sobreinversión, parecido al de los ferrocarriles o la burbuja de internet, pero con una escala mayor. Su idea es que hoy se invierte demasiado capital en infraestructura y empresas de IA con expectativas imposibles de sostener.
Según sus cifras, Meta, Amazon, Microsoft, Alphabet y Oracle van camino a gastar USD $720.000 millones en infraestructura de IA solo en 2026. Sostuvo que ese monto representa menos del 20% de los ingresos vinculados al sector, lo que implicaría una relación de gasto frente a entradas de 5 a 1. Para Keen, esa desproporción terminará en una contracción severa.
En la charla también se mencionó que la tasa de fracaso de startups centradas en IA habría alcanzado el 90% en 2026, por encima del 70% promedio del sector tecnológico. A ello se sumó una referencia a que el 95% de los pilotos empresariales de IA no pasan a producción. Keen afirmó que esto es coherente con una fase de manía inversora que tarde o temprano se corrige.
El economista agregó un punto más profundo: la IA y la robótica podrían eliminar hasta el 50% de los empleos de clase trabajadora. Por eso defendió la idea de una renta básica universal, entendida como un ingreso estatal suficiente para cubrir la supervivencia. Según dijo, la automatización abre dos futuros posibles: uno de abundancia al estilo Star Trek o uno de desigualdad extrema al estilo Los juegos del hambre.
Su crítica a Bitcoin y el consejo final sobre autosuficiencia
Keen también reiteró una postura que ha sostenido antes: cree que Bitcoin tenderá a cero. Su argumento central no fue financiero, sino energético. Dijo que la seguridad de la red depende del enorme consumo de energía necesario para mantener el libro mayor y evitar que sea atacado, y que en un mundo obligado a restringir el uso energético, las criptomonedas estarían entre los primeros sectores prescindibles.
Durante la conversación mencionó que, cuando conoció Bitcoin por primera vez, pudo haberlo comprado a cerca de £ 1 por unidad. Sin embargo, decidió no hacerlo al concluir que su diseño implicaba un costo energético muy alto. En su visión, cuando la presión climática y material fuerce recortes, las criptomonedas y los viajes internacionales estarán entre los objetivos más evidentes.
Como recomendación personal para el ciudadano promedio, Keen no habló de portafolios sofisticados ni de coberturas financieras específicas. Dijo que el gran aprendizaje de esta coyuntura es la autosuficiencia. Mencionó la posibilidad de instalar sistemas solares en los hogares y, si es posible, producir parte de los propios alimentos, porque el dinero sirve de poco cuando el producto directamente no está disponible.
Su conclusión fue que el sistema global es mucho más frágil de lo que se suele creer. A su juicio, una guerra, una crisis energética o una sobrecarga sobre la biosfera pueden precipitar una caída abrupta de la producción y del nivel de vida. Más allá del tono extremo de varias de sus afirmaciones, el eje de su mensaje fue claro: demasiadas cadenas críticas de suministro descansan sobre puntos vulnerables y una disrupción prolongada podría tener efectos muy amplios sobre mercados, tecnología y seguridad alimentaria.
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