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Jack Mallers sobre peajes cripto de Irán: Bitcoin compite por ser moneda de reserva mundial

2h ago
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Jack Mallers puso sobre la mesa una de las tesis más ambiciosas del ecosistema cripto: que Bitcoin compite por convertirse en la futura moneda de reserva mundial. Su comentario viene en respuesta al informe sobre el movimiento de Irán para cobrar peajes en criptomonedas a petroleros cargados que crucen el estrecho de Ormuz. 

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  • Jack Mallers respondió de forma tajante que Bitcoin sí compite por ser la futura moneda de reserva mundial.
  • Su comentario vino en respuesta al informe sobre el movimiento de Irán para cobrar peajes en criptomonedas a petroleros cargados que crucen el estrecho de Ormuz. 
  • El empresario destacó cinco atributos clave: imposibilidad de devaluación, bajo costo de custodia y recepción, transferencias baratas y resistencia a la censura.
  • También subrayó que Bitcoin permite liquidaciones incluso entre enemigos, una idea central en su visión de activo monetario global.

 


Jack Mallers, CEO de Strike y una de las voces más conocidas del ecosistema Bitcoin, aseguró que la criptomoneda creada por Satoshi Nakamoto sí está compitiendo para convertirse en la futura moneda de reserva mundial.

El comentario fue publicado el 8 de abril de 2026 en su cuenta de X, donde hizo referencia a un movimiento reciente de Irán y respondió de forma directa a una pregunta que suele dividir a analistas, inversores y observadores del sistema financiero internacional.

La pregunta planteada fue simple: “¿Bitcoin realmente está compitiendo para ser la futura moneda de reserva mundial?”. La respuesta de Mallers fue todavía más breve: “”. A partir de allí, resumió su tesis con una lista de cualidades que, en su opinión, hacen de Bitcoin una alternativa singular frente a cualquier otra forma de dinero.

Según expresó, cuando se necesita un dinero que nadie pueda devaluar, que sea gratis de mantener y recibir, que sea barato de transferir, que sea resistente a la censura, y con el que incluso los enemigos puedan liquidar, no hay una segunda mejor opción”. La frase condensó en pocas líneas varios de los argumentos que el ecosistema bitcoiner ha defendido durante años.

El contexto: Irán sopesa cobrar Bitcoin a petroleros

El mensaje de Mallers no se produce en un contexto aislado y vino específicamente en respuesta a un informe reciente que adelanta que Irán estaría sopesando cobrar peaje en criptomonedas a buques petroleros que atraviesen el estrecho de Ormuz.

El entusiasta citó una publicación de Bitcoin Magazine que hace referencia al reporte publicado más temprano el miércoles por la agencia de noticias Financial Times. De acuerdo con esa publicación, Irán estaría evaluando una medida que apunta a combinar control logístico, recaudo de tarifas y uso de activos digitales en uno de los corredores energéticos más sensibles del mundo.

Hamid Hosseini, portavoz de la Unión de Exportadores de Productos de Petróleo, Gas y Petroquímicos de Irán, dijo a FT que los peajes denominados en criptomonedas se cobrarían a los buques completamente cargados y que el objetivo sería “supervisar lo que entra y sale del estrecho para garantizar que estas dos semanas no se utilicen para transferir armas”.

Hosseini afirmó además que, una vez recibido el correo electrónico con los datos de la carga y completada la evaluación por parte de Irán, a los buques se les darían unos pocos segundos para pagar en Bitcoin, un mecanismo que buscaría impedir que los fondos puedan ser rastreados o confiscados debido a las sanciones.

Mallers no incluyó cifras, referencias a países específicos ni menciones a instituciones monetarias concretas. Aun así, su contenido apunta a un debate de fondo: qué características debería tener un activo o una moneda capaz de desempeñar un papel de reserva en una economía global marcada por tensiones geopolíticas, inflación, controles de capital y dependencia del sistema bancario tradicional.

Qué significa hablar de moneda de reserva mundial

En economía internacional, una moneda de reserva mundial es aquella que bancos centrales, gobiernos, instituciones financieras y grandes actores privados mantienen como parte de sus reservas. También suele utilizarse para comercio internacional, deuda soberana, ahorro de largo plazo y liquidación entre países. Durante décadas, ese rol ha estado asociado sobre todo al dólar estadounidense.

Cuando Mallers afirma que Bitcoin compite por ese lugar, no está diciendo necesariamente que ese cambio ya ocurrió ni que exista una transición inmediata en marcha. Lo que plantea es que Bitcoin posee atributos monetarios que podrían hacerlo elegible para un papel de alcance global si el mercado y las instituciones llegaran a demandar un activo con esas propiedades.

En ese punto, la idea central de su comentario gira en torno a la devaluación. Bitcoin tiene una emisión predefinida y limitada por protocolo, un rasgo que sus defensores presentan como una diferencia esencial frente a las monedas fiduciarias, cuyo suministro puede expandirse mediante decisiones de política monetaria. Para quienes comparten esa visión, esa escasez programada fortalece su perfil como reserva de valor.

Mallers también puso el foco en el costo de mantener y recibir bitcoin. Aunque en la práctica la custodia puede implicar servicios, infraestructura o medidas de seguridad, su comentario apunta al hecho de que el activo puede ser poseído directamente por el usuario sin necesidad obligatoria de intermediarios tradicionales. Esa posibilidad de autocustodia es una de las características más citadas por los promotores de Bitcoin.

Los atributos que destacó Mallers

Otro elemento mencionado por Mallers fue el bajo costo de transferencia. En su formulación, Bitcoin sería un dinero barato de mover, una afirmación que suele asociarse tanto a transacciones en la red principal como al uso de capas complementarias diseñadas para pagos más ágiles y de menor costo. En cualquier caso, su mensaje no distinguió entre soluciones técnicas concretas.

La resistencia a la censura ocupó también un lugar central en su argumento. Esa expresión suele describir la dificultad de impedir o bloquear transacciones dentro de una red descentralizada, especialmente cuando no existe una autoridad única capaz de autorizar o prohibir movimientos de fondos. Para muchos defensores del activo, ese atributo es clave en contextos donde hay restricciones financieras o disputas políticas.

Quizás la frase más llamativa del mensaje fue la referencia a que incluso “los enemigos puedan liquidar”. Allí aparece una idea histórica del dinero de reserva: servir como medio neutral de liquidación entre partes que no confían entre sí. En otras palabras, Mallers sugiere que Bitcoin podría funcionar como un activo común para cerrar transacciones entre actores enfrentados, sin depender del permiso de un tercero.

Esa noción conecta con uno de los debates más sensibles del sistema monetario actual. Si un activo puede circular y liquidarse al margen de sanciones, bloqueos o presiones unilaterales, entonces gana atractivo para quienes buscan reducir su exposición a infraestructuras financieras sujetas a poder político. Mallers no desarrolló ese punto, pero lo dejó insinuado con claridad.

Una postura maximalista, pero alineada con una narrativa conocida

La postura de Mallers puede considerarse maximalista, porque presenta a Bitcoin no solo como un activo valioso, sino como la mejor opción posible para una función monetaria global. Sin embargo, no se trata de una idea nueva dentro del sector. Desde hace años, distintos empresarios, desarrolladores e inversores sostienen que Bitcoin reúne condiciones únicas para operar como reserva de valor transnacional.

Entre esos atributos suelen figurar la oferta limitada, la descentralización, la portabilidad, la divisibilidad, la verificabilidad y la neutralidad política relativa del protocolo. El comentario de Mallers seleccionó varios de esos puntos y los resumió en una fórmula muy directa, sin entrar en tecnicismos ni en comparaciones detalladas con oro, dólar u otros activos de reserva.

También es importante notar que el mensaje se ubica más en el terreno de la tesis que en el de la demostración empírica. No presentó datos sobre adopción institucional, participación en reservas soberanas, volúmenes de liquidación internacional o uso oficial por parte de bancos centrales. Su intervención fue una afirmación conceptual sobre la naturaleza monetaria de Bitcoin y su potencial geopolítico.

Aun así, este tipo de declaraciones suele tener eco porque toca una cuestión estructural. La discusión sobre el futuro de la moneda de reserva mundial se ha intensificado en los últimos años por el aumento de la deuda pública, las tensiones entre bloques económicos, las sanciones financieras y el avance de tecnologías que permiten mover valor fuera de los canales bancarios clásicos.

El debate que sigue abierto

La visión de Mallers no elimina las objeciones habituales. Quienes cuestionan que Bitcoin pueda convertirse en moneda de reserva global suelen citar su volatilidad, la incertidumbre regulatoria, sus límites de escalabilidad en determinadas condiciones y la distancia que aún existe entre su adopción como activo de inversión y su uso cotidiano como medio de pago o unidad de cuenta.

También persiste la discusión sobre si un activo descentralizado y sin emisor estatal puede ocupar una función que históricamente ha estado ligada a la profundidad financiera, la capacidad militar, la estabilidad institucional y la red de alianzas de una potencia. Es decir, el debate no es solo tecnológico o monetario, sino también político y estratégico.

A pesar de ello, el comentario difundido por Mallers vuelve a destacar una tensión central del momento actual. Para una parte del mercado, Bitcoin ya no es solo un instrumento especulativo ni una cobertura contra inflación. Empieza a verse como una infraestructura monetaria global, diseñada para operar sin fronteras, sin discriminación entre participantes y con reglas predecibles.

La publicación original en X resume esa postura con una certeza absoluta: si el objetivo es contar con un dinero que nadie pueda devaluar, que sea barato de mover, resistente a la censura y utilizable incluso entre adversarios, entonces Bitcoin no tendría una segunda mejor alternativa. Esa es, al menos, la apuesta que Jack Mallers volvió a poner sobre la mesa.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 

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