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Jack Mallers deja Twenty One tras cuestionar la estrategia Bitcoin de Strategy

2h ago
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La renuncia de Jack Mallers como CEO de Twenty One ocurre siete meses después de su debut bursátil y tras sus cuestionamientos públicos a la métrica mNAV, la deuda de alto rendimiento y la estrategia de tesorería Bitcoin asociada con Michael Saylor.
***

  • Jack Mallers dejó Twenty One tras reconocer desacuerdos con la junta sobre el futuro de la empresa y afirmó que no cobró indemnización.
  • La compañía, respaldada por Tether, Bitfinex y SoftBank, comenzó con aproximadamente BTC 43.500 y ahora busca priorizar el flujo de efectivo.
  • Las acciones de Twenty One cerraron cerca de USD $4,60, una caída diaria de 13,5%, mientras Metaplanet se acerca a su posición como segunda mayor tesorería corporativa Bitcoin.

 

Jack Mallers renunció como CEO de Twenty One, la firma de tesorería Bitcoin respaldada por Tether. Su salida se produce meses después de que cuestionara públicamente a Michael Saylor sobre la matemática de mNAV y el financiamiento mediante instrumentos de crédito digital, reseña Yahoo Finance.

El fundador de Strike explicó que dejó el cargo tras chocar con la junta directiva sobre la dirección futura de la compañía. El episodio reavivó las dudas que Mallers había planteado durante un evento de Bitcoin celebrado a comienzos de 2026.

Un mandato de apenas siete meses

Mallers anunció su decisión durante esta semana, según informó Yahoo Finance. Twenty One comenzó a cotizar el 9 de diciembre de 2025, por lo que su permanencia como director ejecutivo duró aproximadamente siete meses.

La compañía debutó en el mercado con cerca de BTC 43.500, valorados entonces en alrededor de USD $4.000 millones. Tether, Bitfinex y SoftBank respaldaron el proyecto desde su lanzamiento bursátil.

Tether asumió el control total de Twenty One en mayo de 2026, después de adquirir la participación completa que pertenecía a SoftBank. La operación dejó a la empresa bajo el dominio directo de uno de los principales actores de su estructura de respaldo.

En publicaciones posteriores, Mallers afirmó que no pudo alcanzar un acuerdo con la junta sobre el futuro de la compañía. También negó que hubiera recibido USD $140,8 millones, una cifra atribuida a sus supuestas ganancias por Grok.

El empresario sostuvo que sus opciones perdidas ahora carecen de valor. La aclaración buscó responder a las acusaciones que lo presentaban como beneficiario económico de una salida favorable mientras los accionistas enfrentaban pérdidas.

Twenty One busca cambiar su modelo

La renuncia deja a Twenty One completamente en manos de Tether como la segunda tesorería corporativa Bitcoin. La empresa ya evalúa una modificación de su estrategia, en un momento de presión sobre las compañías que acumulan activos digitales mediante capital y deuda.

Raphael Zagury, el nuevo CEO, quiere que Twenty One genere flujo de efectivo. Su enfoque se distancia de una estrategia basada únicamente en comprar más Bitcoin para ampliar las reservas corporativas.

El cambio resulta relevante porque las tesorerías Bitcoin dependen de una combinación de precio del activo, acceso al capital y valoración de sus acciones. Cuando alguno de esos elementos se debilita, la expansión de las reservas puede volverse más costosa.

Las acciones de Twenty One cerraron cerca de USD $4,60 el martes, con una caída diaria de 13,5%. Los primeros inversionistas pagaron USD $10 por acción, por lo que acumulan una pérdida superior a la mitad de su inversión inicial.

Algunos críticos calcularon pérdidas de hasta 85% desde el máximo de la acción y acusaron a Mallers de abandonar a los accionistas. Él rechazó esa interpretación y afirmó que renunció voluntariamente, no tomó indemnización y perdió sus propias opciones.

El debate sobre mNAV y los créditos digitales

La controversia tiene como antecedente una intervención de Mallers en BTC Prague, donde cuestionó a Saylor desde la audiencia por la forma en que algunas tesorerías calculan su mNAV. Esta métrica compara el valor de mercado de una compañía con el valor de su Bitcoin en reserva.

En términos simples, mNAV indica cuánto paga el mercado por cada dólar de Bitcoin que posee una empresa. Una cifra elevada puede facilitar nuevas emisiones, mientras que una compresión de la métrica puede encarecer la obtención de capital.

Mallers criticó que ciertos valores se clasifiquen como capital incluso cuando permanecen lejos de convertirse en acciones. A su juicio, esa práctica puede inflar el valor patrimonial y hacer que el mNAV parezca más atractivo de lo que realmente es.

El empresario utilizó el bono convertible de Twenty One como ejemplo. El instrumento podía convertirse en acciones a USD $13 por título, aunque la acción cotizaba cerca de USD $5 en ese momento, una diferencia que hacía improbable la conversión inmediata.

Durante el mismo evento, Mallers también cuestionó los créditos digitales vendidos por Strategy. El producto Stretch pagaba un dividendo anual de 11,5% cuando realizó sus comentarios, y los documentos presentados ante la SEC muestran que la tasa subió a 12% en julio.

La pregunta sobre quién paga el rendimiento

La crítica central de Mallers apuntó a la ausencia de ingresos operativos suficientes para cubrir pagos tan elevados. Su pregunta fue quién proporciona el dinero cuando una empresa no desarrolla una actividad productiva capaz de generar el flujo necesario.

La preocupación no se limita a una compañía específica. También plantea un interrogante sobre la sostenibilidad de productos financieros que prometen rendimientos elevados mientras dependen de nuevas emisiones, primas bursátiles o una expansión continua del balance.

Saylor respondió con firmeza y presentó mNAV como una métrica entre varias. Además, defendió la matemática del modelo utilizado por Strategy para estructurar su exposición a Bitcoin y financiar nuevas adquisiciones.

Los fragmentos de aquella discusión volvieron a circular después de la renuncia de Mallers. Para algunos observadores, sus comentarios muestran que ya tenía dudas sobre la lógica financiera del sector antes de abandonar Twenty One.

Otros analistas interpretan la salida como una disputa de gobierno corporativo, sin asumir que confirme la inviabilidad del modelo. La diferencia es importante, porque el desacuerdo con una junta no demuestra por sí solo que la estrategia financiera de una compañía sea incorrecta.

Accionistas, acusaciones y competencia por el segundo lugar

Mallers negó haber ejecutado un “rug pull” y sostuvo que Twenty One nunca vendió acciones mediante un programa de cajero automático durante su gestión. También afirmó que se marchó porque consideraba que era lo correcto para él y para la empresa.

Las reacciones del mercado se dividieron en varios grupos. Mike Alfred describió la decisión como una señal de claridad y alineación, mientras Simon Dixon, fundador de BnkToTheFuture, la interpretó como un alejamiento de valores envueltos y de determinadas estructuras corporativas.

Un tercer grupo considera que el episodio funciona como una advertencia para todo el sector de tesorerías de activos digitales. Su argumento es que el modelo parece sólido cuando las primas bursátiles crecen, pero enfrenta una prueba distinta cuando el mNAV se comprime y el capital se seca.

La clasificación de las mayores tesorerías corporativas Bitcoin también podría cambiar. Metaplanet superó los BTC 43.000 en julio, acercándose a los aproximadamente BTC 43.500 que Twenty One mantiene en su reserva.

La proximidad entre ambas posiciones pone en juego el segundo lugar entre las empresas públicas con mayores tenencias de Bitcoin. Ese ranking puede cambiar incluso sin que Twenty One venda activos, debido a nuevas compras de sus competidores o a variaciones en las reservas reportadas.

El próximo capítulo bajo Tether

El debate ocurre mientras Bitcoin cotizaba cerca de USD $66.600 el martes, su nivel más alto en cinco semanas. El precio del activo sigue siendo un factor decisivo para valorar las reservas y las acciones de las empresas que construyen su modelo alrededor de Bitcoin.

Para Twenty One, el reto será demostrar que puede generar efectivo sin depender exclusivamente de la emisión de acciones o de nueva deuda. El nombramiento de Zagury indica que la compañía busca una fuente de ingresos más estable para sostener sus operaciones.

Mallers, por su parte, vuelve a concentrar su atención en Strike. Allí quiere utilizar flujo de efectivo, y no dilución, para financiar la compra de Bitcoin, una postura que refleja sus críticas a las estructuras basadas en capital externo.

El resultado de la reestructuración determinará la vigencia de sus advertencias. Si Twenty One consigue rendir sin apoyarse en las métricas que Mallers cuestionó, sus críticas podrían perder fuerza junto con la caída de la acción.

Si ocurre lo contrario, la salida podría convertirse en una señal temprana sobre los riesgos del modelo de tesorerías Bitcoin. La empresa tendrá que responder ahora con resultados sobre el flujo de efectivo, la valoración bursátil y la sostenibilidad de sus obligaciones financieras.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.

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