Petróleo y gas se disparan tras bloqueo de Estados Unidos en Ormuz
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El petróleo Brent y el gas natural europeo repuntaron con fuerza luego de que Estados Unidos avanzara con un bloqueo sobre el estrecho de Ormuz, tras el fracaso de nuevas conversaciones con Irán. La medida profundiza una crisis energética que ya inquieta a refinadores, navieras y mercados globales por su posible impacto en inflación, crecimiento y cadenas de suministro.
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- El Brent llegó a subir hasta 9,1% y se acercó a USD $104 por barril, mientras el gas europeo avanzó casi 18%.
- Estados Unidos aplicará el bloqueo a todos los buques que entren o salgan de puertos iraníes desde las 10 a.m. de Nueva York del lunes.
- Analistas advierten que la medida puede encarecer seguros, retrasar cargamentos y elevar la tensión con China y en el mar Rojo.
El petróleo y el gas natural arrancaron la semana con fuertes alzas después de que Estados Unidos avanzara con un bloqueo sobre el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más sensibles del planeta. La decisión llegó tras el fracaso de las conversaciones del fin de semana entre Washington y Teherán, en un contexto de guerra regional que ya venía alterando el flujo de crudo y elevando la tensión sobre los mercados.
El Brent llegó a subir hasta 9,1% y se ubicó cerca de USD $104 por barril. Al mismo tiempo, los futuros europeos del gas natural se dispararon casi 18% en un momento de la jornada. El movimiento reflejó un cambio brusco en la percepción del riesgo, luego de que el mercado hubiera descontado una posible desescalada apenas días antes.
De acuerdo con Bloomberg, las fuerzas estadounidenses comenzarán a implementar el bloqueo a partir de las 10 a.m., hora de Nueva York, del lunes. La medida se aplicará a todos los buques que entren o salgan de puertos iraníes, lo que añade un nuevo nivel de presión sobre el transporte marítimo en una zona crítica para el abastecimiento energético global.
Para entender la magnitud del episodio, conviene recordar que el estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con los mercados mundiales. Por allí transita una porción clave del comercio internacional de hidrocarburos. Cualquier restricción en esa vía suele traducirse en volatilidad para el crudo, el gas, los seguros marítimos, los costos logísticos y, por extensión, para la inflación global.
La crisis actual no surgió de un vacío. Los mercados energéticos ya venían trastornados por la guerra en Oriente Medio. Los precios más altos amenazan con reavivar la inflación en múltiples economías, al tiempo que elevan el riesgo de una desaceleración del crecimiento. En este escenario, refinadores y operadores de todo el mundo iniciaron una carrera por asegurarse cargamentos disponibles de inmediato.
Ese ajuste no responde solo a una reacción financiera. También refleja una compresión del mercado físico. Según lo reportado, la nueva medida estadounidense amenaza con volver más lento el transporte marítimo, retrasar entregas y encarecer las primas de seguro. Cuando eso ocurre, el precio incorpora no solo la escasez real o esperada, sino el costo adicional de mover energía a través de rutas inestables.
Un nuevo paso de Washington tras el fracaso diplomático
El presidente Donald Trump dijo a periodistas que la acción sería muy efectiva. Además, el mandatario ya había amenazado previamente con represalias en caso de resistencia por parte de Teherán. En paralelo, The Wall Street Journal informó que Trump y sus asesores también evaluaban reanudar ataques limitados, lo que sugiere que la presión militar seguía sobre la mesa.
La ruptura del diálogo representa un retroceso notable, especialmente después de que la semana pasada ambas partes hubieran acordado un frágil alto al fuego. Teherán calificó las exigencias de Estados Unidos como “excesivas”, según la agencia semioficial Tasnim. Por su parte, el vicepresidente estadounidense JD Vance regresó sin lograr el compromiso central que buscaba Washington: que Irán aceptara no perseguir un arma nuclear.
Consultado sobre cuánto tiempo esperaría a que Irán retomara las negociaciones, Trump respondió desde la Base Conjunta Andrews: “No me importa si vuelven o no”. Esa declaración reforzó la percepción de que la ventana diplomática se había estrechado de forma considerable, con implicaciones directas para la seguridad regional y para los mercados de materias primas.
Michael Ratney, exembajador de Estados Unidos en Arabia Saudita, dijo a Bloomberg TV que la medida introduce “un enorme elemento de riesgo adicional y de incertidumbre adicional”. También planteó una de las preguntas más delicadas del episodio: si algunos barcos transportan petróleo con destino a China, ¿intervendrá la Marina estadounidense y provocará con ello una crisis en las relaciones entre Estados Unidos y China?
Ormuz, China e interrupciones que ya venían en marcha
Aunque la orden formal de bloqueo comienza este lunes, el estrecho de Ormuz ya estaba efectivamente cerrado desde que a finales de febrero comenzaron los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán. Según la información disponible, Teherán había reforzado su control sobre la ruta, imponiendo tasas a algunos buques y manteniendo el tráfico en una fracción de los niveles previos a la guerra.
Irán todavía logró enviar crudo y condensado fuera del Golfo Pérsico durante marzo. China fue el principal destino de esas exportaciones, aunque los flujos se redujeron frente al mes anterior, según estimaciones preliminares de seguimiento de petroleros recopiladas por Bloomberg. Esto ayuda a explicar por qué la situación preocupa más allá de Oriente Medio: involucra a dos grandes potencias y a uno de los mayores compradores de energía del mundo.
Mona Yacoubian, directora del Programa de Oriente Medio en el Center for Strategic and International Studies, cuestionó la lógica del plan estadounidense. A su juicio, se trata de una iniciativa “bastante ambiciosa” que no resuelve el problema de la disrupción. En sus palabras, “es difícil encontrarle sentido”.
La especialista agregó que, si Irán percibe que sus exportaciones petroleras están amenazadas, podría alentar a las fuerzas hutíes en Yemen a atacar el tránsito a través de Bab el-Mandeb, en la entrada sur del mar Rojo. Ese paso también es un punto de estrangulamiento para el comercio mundial y ha ganado importancia desde el estallido de la guerra.
El riesgo se extiende al mar Rojo y a la inflación global
Los hutíes entraron en la guerra a finales de marzo y cuentan con capacidad para interrumpir el transporte marítimo. Eso amplía el riesgo desde Ormuz hacia otra arteria clave del sistema logístico global. Si ambos corredores enfrentan ataques o restricciones, el golpe sobre energía, fletes y cadenas de suministro podría multiplicarse.
Los flujos de petróleo por el mar Rojo se volvieron más relevantes desde que comenzó el conflicto, ya que Arabia Saudita aumentó los envíos por oleoducto a través del país hasta el puerto de Yanbu. El domingo, Riad informó que había restablecido la capacidad total del oleoducto Este-Oeste, así como la producción del yacimiento de Manifa, después de los ataques iraníes.
Para Haris Khurshid, director de inversiones de Karobaar Capital LP en Chicago, el mercado se había adelantado con la idea de una desescalada. En su opinión, el bloqueo estadounidense amenaza con un transporte marítimo más lento, cargamentos retrasados y seguros más costosos. “Eso es lo que realmente ajusta el mercado y se refleja en el precio”, afirmó.
Más allá de la energía, el episodio importa porque puede impactar la política monetaria y el apetito por activos de riesgo. Un repunte sostenido del crudo suele complicar el trabajo de los bancos centrales, ya que alimenta expectativas inflacionarias. Para inversionistas en acciones, divisas y criptoactivos, ese tipo de shock externo puede traducirse en mayor volatilidad y en un giro defensivo hacia posiciones más conservadoras.
La OPEP, que ya había advertido que los daños a activos energéticos de Oriente Medio tendrían un efecto prolongado sobre el suministro incluso después del fin de la guerra, publicará más tarde el lunes su informe mensual del mercado. Ese documento podría ofrecer una señal más clara sobre el alcance real de la disrupción y sobre cuánto tiempo podría persistir la presión sobre la oferta.
Por ahora, el mensaje del mercado parece inequívoco. La combinación de diplomacia fallida, escalada militar, riesgo logístico y posibles fricciones entre Estados Unidos, Irán y China volvió a poner al sistema energético global en modo de crisis. Mientras no aparezca una vía de distensión creíble, el petróleo y el gas seguirán operando bajo una prima geopolítica elevada.
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