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Bridge advierte que el dominio de Tether y Circle frena el crecimiento de las stablecoins

1h ago
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El dominio de USDT y USDC podría estar frenando una etapa clave en la evolución de las stablecoins. Esa es la advertencia de Ben O’Neill, ejecutivo de Bridge, quien sostiene que la falta de competencia y el aumento de costos amenazan con dificultar que estos activos funcionen como dinero dentro de pagos y liquidaciones a gran escala.
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  • Ben O’Neill, jefe de movimiento de dinero en Bridge, dijo que Tether y Circle no cubren todos los casos de uso del mercado.
  • El ejecutivo criticó las comisiones de quema y la falta de certeza operativa para empresas de pagos que quieran usar stablecoins a gran escala.
  • Como salida, propuso más stablecoins diseñadas para usos específicos y una infraestructura más eficiente para intercambiarlas.


El dominio de Tether y Circle sobre el mercado de stablecoins está generando costos y rigideces que podrían afectar el desarrollo de este segmento, de acuerdo con Ben O’Neill, jefe de movimiento de dinero en Bridge. El ejecutivo afirmó que la concentración actual limita la competencia y dificulta que surjan productos mejor adaptados a distintas necesidades dentro del ecosistema financiero digital.

Durante un panel sobre el crecimiento de las stablecoins en Consensus Miami, realizado en Miami Beach, O’Neill sostuvo que la situación es “en conjunto, algo malo” para la expansión del sector. A su juicio, los dos grandes emisores del mercado han tomado decisiones de diseño con ventajas y desventajas, pero ninguno resuelve por completo todos los casos de uso que hoy exigen empresas, plataformas y usuarios.

Las stablecoins son criptomonedas cuyo valor busca mantenerse estable frente a un activo de referencia, usualmente el dólar estadounidense. En la práctica, se han convertido en una pieza central para pagos, remesas, trading y aplicaciones de finanzas descentralizadas, por lo que su eficiencia operativa y sus costos importan cada vez más para firmas que mueven grandes volúmenes.

O’Neill centró sus críticas en USDT de Tether y USDC de Circle, los dos mayores tokens vinculados al dólar. Según explicó, el peso de ambos en el mercado puede frenar la competencia que permitiría un mejor ajuste entre producto y necesidad, algo que considera clave para la próxima etapa de crecimiento de las stablecoins.

De acuerdo con la información reportada por CoinDesk, USDT de Tether tiene una capitalización de mercado cercana a USD $189.500 millones, mientras que USDC de Circle ha crecido hasta alrededor de USD $71.000 millones. Esa diferencia de escala también refleja cómo cada activo se consolidó en momentos distintos de la evolución del mercado cripto.

O’Neill describió a Tether como un producto nacido en una etapa temprana del sector. Recordó que fue lanzado en 2014 bajo el nombre Realcoin y que terminó ganando terreno en el comercio de exportación chino, construyendo lo que calificó como una economía paralela de dólares que puede usarse por fuera del sistema financiero estadounidense.

En contraste, explicó que Circle surgió en alianza con Coinbase en 2018 con una tesis prácticamente opuesta. Su apuesta fue desarrollar una stablecoin regulada en Estados Unidos, aunque más tarde la compañía se inclinó con fuerza hacia el ecosistema de finanzas descentralizadas, también conocido como DeFi.

Desde la perspectiva de O’Neill, ambas trayectorias dejaron productos útiles, pero imperfectos para ciertos escenarios. El problema, según su planteamiento, es que cuando dos jugadores concentran la mayor parte del mercado, el resto de opciones tarda más en emerger y los usuarios terminan operando bajo estructuras de costos y condiciones que no necesariamente son óptimas.

Las objeciones de Bridge al modelo actual

La visión de O’Neill cobra especial relevancia por el perfil de Bridge dentro del negocio de pagos. La empresa pertenece a Stripe, una de las firmas más grandes del sector, y por ello su análisis parte de necesidades muy concretas: previsibilidad, costos bajos y capacidad para liquidar grandes volúmenes sin fricciones innecesarias.

“Como empresa de pagos, necesito certeza sobre cómo van a funcionar las cosas”, afirmó el ejecutivo durante el panel. Esa necesidad de previsibilidad es central cuando una infraestructura debe procesar operaciones recurrentes o escalar hacia liquidaciones por montos muy elevados.

En el caso de Tether, O’Neill cuestionó el costo de redimir o quemar tokens. Señaló que la empresa “dice que quemará por 10 bips”, una tarifa que consideró excesiva para una compañía de pagos. La alternativa, agregó, sería operar en el mercado abierto, pero eso elimina la certeza operativa que una firma de ese tipo necesita.

Sobre Circle, el directivo apuntó a la estructura del negocio alrededor de los activos bajo gestión. Según dijo, “todo su negocio es AUM”, y eso ha venido acompañado de un aumento en las comisiones de quema. Desde su óptica, eso vuelve menos atractivo a USDC para instituciones que aspiren a utilizar stablecoins en procesos de liquidación de gran escala.

Para ilustrarlo, O’Neill mencionó a Visa como ejemplo hipotético de una empresa interesada en mover billones de dólares en liquidación de tarjetas mediante stablecoins. Si ese actor tuviera que quemar grandes cantidades de USDC de manera recurrente, el costo acumulado se convertiría, en sus palabras, en “algo negativo en conjunto”.

El punto de fondo no es únicamente cuánto cuesta usar una stablecoin hoy. También importa si esas comisiones desincentivan el uso directo del activo como dinero digital. Si redimir, mover o convertir tokens se vuelve caro o incierto, su función práctica dentro de pagos cotidianos o liquidaciones empresariales puede deteriorarse.

Más competencia y stablecoins para usos específicos

Frente a ese panorama, O’Neill planteó que la solución pasa por una nueva generación de stablecoins construidas para casos de uso específicos. A su juicio, el mercado necesita que aparezcan productos optimizados para determinadas funciones, en lugar de depender casi por completo de dos emisores con modelos de negocio que no encajan en todas las necesidades.

El ejecutivo señaló que esta transición “necesita llegar bastante rápido en los próximos dos años”. La referencia temporal sugiere que, para empresas de pagos y plataformas financieras, la presión por contar con instrumentos más eficientes ya no es una discusión de largo plazo, sino una necesidad operativa inmediata.

La especialización podría abarcar desde stablecoins pensadas para liquidaciones institucionales hasta otras enfocadas en remesas, comercio transfronterizo o protocolos DeFi. Aunque O’Neill no detalló emisores ni estructuras concretas, su argumento apunta a que el mercado ganaría si hubiera más competencia entre modelos diseñados con objetivos más acotados.

Además de más emisores, O’Neill destacó el auge de la cámara de compensación como otra parte clave del desarrollo del sector. Lo describió como un “tema sexy para fundadores y VCs”, en referencia a la atención que este tipo de infraestructura está recibiendo dentro del ecosistema emprendedor y del capital de riesgo.

La idea de una cámara de compensación, en este contexto, consiste en facilitar de la forma más eficiente posible el intercambio entre distintas stablecoins. Si existen múltiples tokens con enfoques especializados, será necesario contar con mecanismos que permitan convertirlos y usarlos sin crear fricciones adicionales para empresas y usuarios.

Ese punto es importante porque un mercado más diverso no necesariamente implica un mercado más complejo para el usuario final. En teoría, una mejor capa de interoperabilidad podría hacer que la competencia aumente sin sacrificar facilidad de uso, algo que ayudaría a que las stablecoins se integren mejor en sistemas de pagos existentes.

El riesgo de que las stablecoins dejen de sentirse como dinero

O’Neill cerró su intervención con una advertencia directa: sin más competencia, Tether y Circle seguirán teniendo incentivos para aumentar comisiones y capturar más rentabilidad dentro del sistema. Según dijo, no compartirán el rendimiento, desincentivarán la quema y harán cada vez más difícil que las stablecoins “se sientan como dinero” en cada etapa del proceso.

La frase resume una preocupación más amplia en el mercado. Para que una stablecoin funcione como equivalente digital del dólar, no basta con mantener la paridad. También debe poder emitirse, transferirse, redimirse e intercambiarse con costos y reglas que resulten razonables para quienes la usan como medio operativo diario.

En ese sentido, la discusión planteada por Bridge no se limita a una rivalidad entre emisores. Más bien abre un debate sobre cómo debería estructurarse la próxima fase del mercado de stablecoins, especialmente si estas aspiran a convertirse en infraestructura relevante para pagos globales, comercio digital y servicios financieros tokenizados.

Por ahora, el mercado sigue dominado con amplitud por USDT y USDC. Sin embargo, las declaraciones de O’Neill reflejan que parte de la industria ya está pensando en un escenario donde la competencia, la interoperabilidad y la especialización sean determinantes para que las stablecoins puedan escalar sin perder utilidad económica.

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