Greenfield lleva la disputa por la gobernanza de Safe ante el supervisor suizo
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Greenfield Capital llevó ante el supervisor suizo una disputa que, según la firma, no logró resolver directamente con la Safe Ecosystem Foundation. La queja reclama cambios en el consejo y una revisión amplia del proyecto, mientras plantea cuestionamientos sobre conflictos de interés y la evolución de los activos custodiados en Safe.
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- Greenfield Capital presentó una queja formal ante la Autoridad Federal de Supervisión de Fundaciones de Suiza tras meses de conversaciones sin acuerdo.
- La firma pide incorporar directores independientes y revisar la estrategia, los productos, la organización y la tokenómica de Safe con indicadores medibles.
- La disputa incluye cuestionamientos sobre vínculos con Gnosis y una caída reportada de los activos retenidos en Safe, aunque varias acusaciones siguen sin comprobarse.
Greenfield lleva la disputa de Safe ante el supervisor suizo
La firma pide directores independientes y una revisión de estrategia, productos y tokenómica.
Reporta que los activos en Safe bajaron de USD 6.600 millones a cerca de USD 3.000 millones.
Las acusaciones siguen sin… pic.twitter.com/lSPhtu1HUo
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) October 5, 2026
Greenfield lleva la disputa por la gobernanza de Safe ante el supervisor suizo
Greenfield Capital, inversor temprano de Safe, presentó una queja formal ante la Autoridad Federal de Supervisión de Fundaciones de Suiza, conocida como ESA, por la gobernanza de la Safe Ecosystem Foundation. La organización sin fines de lucro, establecida en Zug, supervisa SafeDAO y su tesorería; el reclamo representa un nuevo paso en una disputa que, de acuerdo con Greenfield, la firma intentó resolver directamente durante meses.
La firma quiere cambios en la composición del consejo y una revisión más amplia de la estrategia y el desempeño del ecosistema. También sostiene que hacen falta directores independientes, experiencia externa y objetivos que permitan evaluar avances concretos, en lugar de depender de compromisos generales. La queja no equivale a una conclusión del supervisor: las preocupaciones presentadas corresponden a Greenfield y el material disponible no informa de una decisión de la autoridad suiza.
Qué reclama Greenfield a la fundación
Según la información publicada por CryptoBriefing, Greenfield pidió reestructurar el consejo de la Safe Ecosystem Foundation e incorporar directores independientes. Su planteamiento también incluye una revisión completa de la estrategia, los productos, la organización y la tokenómica de Safe, con indicadores clave de desempeño que permitan seguir los resultados a lo largo del tiempo.
La propuesta apunta a que la fundación pueda medir y comunicar el progreso de manera verificable, en lugar de limitarse a prometer mejoras. En este tipo de disputa, la diferencia central no es solo qué objetivos adopta una organización, sino también quién decide cómo alcanzarlos y qué mecanismos permiten supervisar su ejecución. Greenfield plantea que una evaluación amplia ayudaría a establecer esas referencias, aunque el reporte no detalla los indicadores específicos que propone.
La respuesta que Greenfield atribuye a la fundación no satisfizo esas demandas. La organización creó un comité de estrategia, pero, según la firma, este carece de poder de decisión, y además cubrió vacantes existentes en el consejo; para Greenfield, esas medidas no sustituyeron la reestructuración ni la incorporación de miembros independientes que había solicitado.
El inversor también alega incumplimientos de los estatutos y afirma que, en algunos momentos, el consejo llegó a tener únicamente dos integrantes. La denuncia sostiene que la fundación se resistió a sumar directores independientes o experiencia externa pese a los llamados de participantes del ecosistema. Estas afirmaciones describen la posición de Greenfield y no deben leerse como infracciones confirmadas por la ESA.
El vínculo con Gnosis y los señalamientos
Uno de los focos del reclamo es Stefan George, integrante del consejo de la fundación y director de tecnología de Gnosis. Safe se separó de Gnosis en 2022, pero ambas organizaciones mantienen vínculos que Greenfield considera problemáticos para la independencia de la supervisión; la firma pone el foco en la superposición de productos y en la participación compartida de George en sus estructuras.
Gnosis ofrece productos de billetera que compiten con Safe, una circunstancia que, de acuerdo con Greenfield, plantea dudas sobre los intereses que debe atender un miembro del consejo. La existencia de competencia entre productos no demuestra por sí sola que George haya actuado en favor de una de las partes, pero explica por qué el inversor pide una revisión de los posibles conflictos y una mayor independencia en la dirección de la fundación.
La queja también recupera señalamientos surgidos después del hackeo de Bybit, ocurrido en febrero de 2025. Greenfield afirma que George y Martin Köppelmann, cofundador de Gnosis, presionaron a los cofundadores de Safe para reasignar una cantidad significativa de tokens SAFE, y que la supuesta presión incluyó la amenaza de que Gnosis vendería su participación cercana al 10% en la empresa.
El reporte recalca que esas afirmaciones no han sido probadas por una autoridad y deben presentarse como alegaciones, no como hechos establecidos. La información disponible tampoco especifica cuántos tokens habrían estado involucrados ni ofrece una resolución independiente sobre el episodio. En ese contexto, la queja ante la ESA lleva los cuestionamientos de Greenfield a una instancia supervisora, pero no confirma por sí misma la veracidad de los señalamientos.
Los activos de Safe y el contexto de la disputa
Greenfield apoya su preocupación por el rumbo del ecosistema con cifras sobre los activos retenidos en Safe. Según los datos incluidos en el reporte, estos pasaron de aproximadamente USD $6.600 millones a comienzos de 2024 a cerca de USD $3.000 millones en el momento descrito por la publicación. La reducción, por sí sola, no identifica sus causas ni establece que las decisiones de gobernanza hayan provocado la caída.
El mismo reporte contrasta ese descenso con un aumento de alrededor del 40% en el valor total bloqueado, o TVL, de las finanzas descentralizadas durante el período general considerado. También señala que la oferta de stablecoins se expandió aproximadamente un 135%. Greenfield utiliza ese contraste para expresar frustración con la evolución de Safe frente a indicadores más amplios del sector, aunque las cifras no permiten atribuir automáticamente el desempeño de un protocolo a una sola causa.
La lectura de esos números depende del alcance de cada métrica: los activos retenidos en Safe, el TVL de DeFi y la oferta de stablecoins no miden exactamente lo mismo. El material de origen no ofrece una metodología detallada ni desglosa los períodos precisos de comparación, por lo que las cifras sirven como contexto de la crítica de Greenfield, no como una prueba concluyente de fallas en la administración.
La Safe Ecosystem Foundation se creó en 2022, el mismo año en que Safe se separó de Gnosis, con la función de supervisar la gobernanza y la tesorería de SafeDAO, además de iniciativas relacionadas. Esa estructura hace que la discusión sobre quién integra el consejo y qué autoridad tienen sus comités sea relevante para la supervisión del ecosistema, aunque la noticia no detalla las facultades estatutarias completas de cada órgano.
Qué se sabe sobre la posición del inversor
Greenfield participó en la ronda de financiación de Safe de 2022 y afirma haber conservado desde entonces el 100% de sus tokens SAFE, sin vender ninguno. La firma presenta esa posición como parte de su argumento de que sigue comprometida con el proyecto, aunque la tenencia de tokens no resuelve por sí misma el debate sobre la calidad de la gobernanza ni valida las acusaciones incluidas en su queja.
El inversor también ha dicho que no pretende demandar a ninguna persona ni tomar el control de Safe. En cambio, asegura que quiere seguir participando de manera constructiva en el ecosistema, una precisión que delimita públicamente su objetivo frente a la disputa: reclama cambios en el gobierno de la fundación, pero niega que busque una apropiación del proyecto.
La queja formal eleva el desacuerdo desde las conversaciones con la fundación hasta el ámbito de la supervisión suiza. A partir de la información disponible, no se conoce una resolución de la ESA ni un calendario para una eventual respuesta, y tampoco se detallan medidas regulatorias ya adoptadas. Por ello, el próximo punto verificable será si la autoridad examina los argumentos y qué pasos, si alguno, decide tomar.
Por ahora, el caso reúne reclamos concretos sobre la composición del consejo, la capacidad de decisión de un comité y los posibles conflictos derivados de vínculos con Gnosis, junto con una crítica al desempeño de los activos retenidos en Safe. La distinción entre esas preocupaciones y los hechos comprobados será clave para seguir la disputa, especialmente respecto de las acusaciones vinculadas a la reasignación de tokens SAFE y la supuesta amenaza de venta de la participación de Gnosis.
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